lunes, 2 de marzo de 2015

¡Oh, buen Jesús!

Una poesía lasaliana de autor controvertido




















Las estrofas del “¡Oh, buen Jesús!” han sido entonadas durante muchos años por el pueblo fiel de habla hispana, pues fue un canto muy popular y muy extendido por nuestras iglesias españolas y latinoamericanas. Seguro que, aún hoy, se sigue interpretando de vez en cuando en más de una.

Según se afirma en distintos lugares desde hace mucho tiempo, el autor de la letra de tan bello himno sería el santo Hermano Miguel Febres Cordero, aunque las opiniones no se muestran del todo unánimes a la hora de atribuirle su autoría. ¿Qué podemos decir?

La hermosa poesía “Actos para antes de la comunión”, título original de la letra del mencionado canto, es de origen indiscutiblemente lasaliano, aunque su atribución al Hermano Miguel pueda ponerse razonablemente en cuestión. Al menos su autoría no debería sostenerse de modo tan terminante como propone el bello libro “Cartas y poesías del Hermano Miguel”, que los Hermanos del Ecuador publicaron con ocasión del centenario de la muerte del Santo Hermano[1].

De hecho, distintos indicios y testimonios muy sólidos de algunos conocidos suyos atribuyen la autoría del poema al Hermano Valeriano León, también conocido como Hermano Valeriano Benildo[2] (Juan Sáez Montalbo), nacido en 1879 en Tarancón (Cuenca)  -que, como hijo insigne del pueblo, le ha dedicado recientemente una calle, del mismo modo que hicieran algunos años antes en Jerez-  y fallecido en Griñón, en 1958. El Hermano Valeriano León fue durante veinte años catequista en el noviciado de Bujedo, donde también él mismo se había formado, cuando el monasterio premostratense acababa apenas de pasar a manos de los hijos de De La Salle. Nuestro Hermano dirigió asimismo, en su momento, la Editorial Bruño, en Madrid, y una comunidad de Hermanos estudiantes en Zaragoza, a más de su larga presencia en Jerez, entre otros destinos. También se encargó, durante bastante tiempo, de llevar adelante las causas de beatificación de los Hermanos mártires del antiguo Distrito de Madrid. De la afición y buen hacer literarios del Hermano Valeriano, además de sus poesías[3], habla la cuarentena de cuentos catequísticos que llegó a publicar en la revista “Vida y luz”. A veces firmó sus obras mediante seudónimos, como “León” o “Noel”.

La “Colección de cánticos sagrados” en español, de la que el poema “Actos para antes de la comunión” forma parte desde sus orígenes, fue reunida hacia 1904 por el Hermano belga Bethervien Léon (1862-1943), que al parecer puso también música a bastantes de ellos. El libro recogía un amplio abanico de canciones piadosas: no pocas de ellas nacidas del genio poético y musical de distintos Hermanos; otras procedían de autores de fuera del Instituto y el resto eran, más que nada, cantos tradicionales y latinos, casi siempre de autor desconocido.

A causa de los criterios para publicar sus obras que han utilizado los Hermanos de La Salle hasta bien entrado el siglo XX, no sabemos quiénes fueron los Hermanos que compusieron esos cánticos lasalianos, pues todas sus obras han llegado a nosotros de forma completamente anónima; no así otras, que sí indican con claridad el nombre de su autor o autores, como hemos comentado más arriba. Sí que se podrían especificar algunos nombres de Hermanos que participaron en los trabajos de composición del libro, aunque sin poder precisar casi nada de sus aportaciones concretas. Es el caso de los tres Hermanos que se citan en el presente artículo.

Por ejemplo, en la edición de 1913 del libro “Colección de cánticos religiosos” todos los cantos lasalianos van firmados por “H*”, asterisco incluido. En la de 1941  –con nihil obstat de 1930–  el canto “Actos para antes de la comunión”[4] aparece firmado dos veces por “H. E. C.”: una debajo del título, al que seguirá la partitura, y la otra al final del texto escrito, sin música, que sigue a los pentagramas iniciales. Al principio de esta última edición[5] se puede leer lo siguiente: “Hay en la Colección más de sesenta composiciones musicales completamente inéditas y expresamente compuestas para ser en ella publicadas. Otro tanto decimos de no pocas de las literarias, que son la mayor parte de las firmadas  por H. E. C.” No hace falta ser demasiado imaginativo para suponer que tras esas iniciales podría esconderse la expresión “Hermanos de las Escuelas Cristianas”, sin afinar más la identidad del autor. En ediciones posteriores del mismo libro se verán cantos firmados por “H. E. C.”, u otras iniciales comenzadas por “H.” o “H*”, además de cantos latinos o tradicionales, y de otros autores, letra y música, que se citan con la inicial de su nombre y apellido completo, además de indicar si es presbítero o de una congregación religiosa particular. La composición de “Actos para después de la comunión”, en concreto, se atribuirá siempre a “H. E. C.”, sin que en ningún lugar de las obras se explique cómo han de interpretarse todos esos signos y letras. Por otra parte, en el libro “Devocionario de la juventud, seguido de una colección de cantos”, publicado por Bruño en 1931, aparece asimismo nuestro canto con el título “Para antes de la comunión”, firmado por “H. E. C”[6]. En definitiva, a partir de las indicaciones de las publicaciones donde fue editado, nada podemos saber sobre la identidad del autor de la letra del canto.

A este respecto, es conocido que al propio Hermano Miguel se le asignó alguna vez el seudónimo “G. M. Bruño”, presunto autor permanente, durante mucho tiempo, de todos los libros lasalianos en español. En realidad, como es bien sabido, dicho seudónimo escondía el nombre, adaptado libremente a la fonética española, del Hermano  Gabriel Marie Brunhes, gran matemático y Superior General del Instituto cuando echaron a andar las primeras publicaciones escolares lasalianas en España. De hecho, los Hermanos decidieron en 1909 que, a partir de esa fecha, todos sus libros llevasen como razón social común “G. M. Bruño”, aunque todavía faltasen varios años para que la Editorial Bruño quedara oficialmente constituida como tal. Para los no enterados, sin embargo, de acuerdo con el número ingente de sus publicaciones  -y según el chascarrillo bien conocido en ámbitos lasalianos-,  el tal G. M. Bruño no podía menos que ser un escritor extraordinariamente prolífico...

No ha llegado a nosotros ninguna copia manuscrita o mecanografiada del poema “Actos para antes de la comunión”, previa o posterior a su publicación en “Cánticos religiosos”, que lleve la firma de ninguno de los dos Hermanos en cuestión. Tampoco disponemos de otras fuentes escritas de la época que confirmen nada, en uno u otro sentido. De ahí el interés de los testimonios personales, en los que se basa tanto el citado libro de los Hermanos ecuatorianos para atribuírsela al Hermano Miguel como nosotros, aquí mismo, para apuntar que su autoría podría corresponder al Hermano Valeriano León. Pero a partir de estos testimonios contradictorios, y sin más datos concluyentes, nada se puede deducir de forma demasiado definitiva. Sin pretender suscitar controversias estériles, y mucho menos hirientes, quede sencillamente constancia de esas dudas en la autoría del poema, nada gratuitas por otra parte...

Lo mejor de todo tal vez sea que “¡Oh, buen Jesús!” es un texto indiscutiblemente lasaliano, como, incluso, su división en actos y el tenor de los mismos estarían sugiriendo. En línea con los escritos de nuestro santo Padre y Fundador, podría añadirse que se trata de un canto que ha tocado el corazón[7] del pueblo cristiano durante varias generaciones, y a buen seguro que lo ha hecho con fruto generoso. ¡Gracias sean dadas al Dios del cielo que reparte estos dones entre sus hijos y se sirve de ellos para extender y fortalecer la fe cristiana por el mundo!


Hermano Josean Villalabeitia




[1] Hermanos Guillermo Pérez Pazmiño y Edwin Arteaga Tobón, Cartas y poesías del Hermano Miguel, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Quito 2011; cf. páginas 314-315. Los Hermanos ecuatorianos acaban de publicar una segunda edición, “aumentada y corregida”, en 2014.
[2] El Hermano Valeriano resultó curado de manera milagrosa por mediación del Hermano Benildo. De hecho, este hecho fue oficialmente reconocido como milagro para la beatificación del Santo Hermano. Por este motivo, el Hermano Valeriano solicitó y obtuvo de sus superiores el que se reemplazase su segundo nombre en el Instituto por el de Benildo. Por ello, si al principio se llamaba Hermano Valeriano León, a partir de 1931 aproximadamente comenzó a conocérsele como Hermano Valeriano Benildo.
[3] Hasta 114 poemas y letras de canciones habría escrito el Hermano Valeriano León, según testimonio de un Hermano que conoce bien su obra.
[4] Canto número 83, pp. 116-117.
[5] Página 7.
[6] Se trata del canto número 12, de una selección de 32, no todos tomados de la “Colección de cánticos sagrados”, ya conocida para aquel momento; cf. pp 316-317. Es de señalar que en las ediciones de 1904 y 1908 de citado devocionario lasaliano no aparece nuestro canto.
[7] Cf. Meditaciones para los domingos, MD 43,3,2.



Actos para antes de la comunión

Acto de fe

¡Oh buen Jesús! Yo creo firmemente
que por mi bien estás en el altar,
que das tu cuerpo y sangre juntamente
al alma fiel en celestial manjar.

Acto de humildad

Indigno soy, confieso avergonzado,
de recibir la santa comunión;
Jesús, que ves mi nada y mi pecado,
prepara tú mi pobre corazón.
 
Acto de contrición

Pequé, Señor: ingrato te he ofendido;
infiel te fui, confieso mi maldad.
Contrito ya, perdón, Señor, te pido;
eres mi Dios, apelo a tu bondad.

Acto de esperanza

Espero en ti, piadoso Jesús mío;
oigo tu voz, que dice: «Ven a mí».
Porque eres fiel, por eso en ti confío;
todo, Señor, espérolo de Ti.

Acto de amor

¡Oh buen Jesús, amable y fino amante!
Mi corazón se abrasa en santo ardor;
si te olvidé, hoy juro que, constante,
he de vivir tan solo de tu amor.

Acto de deseo

Dulce maná y celestial comida,
gozo y salud del que te come bien,
ven sin tardar, mi Dios, mi luz, mi vida;










4 comentarios:

  1. Esta cancición es preciosa y la cantamos en mi Primera Comunión en 1966, lo que me trae bonitos recuerdos......pero lo más curioso es que en el año 2006 estuve en PUEBLA (mÉXICO) y en una Eucaristía muy lasaliana y fraterna, el Coro de la Basílica de Ntra Sra de Guadalupe también la cantó y al comentar un poco con los Hermanos, fue cuando me dijeron que el autor y compositor de la misma fue el Santo Hermano Miguel Febres Cordero.
    Por cierto, en una ocasión en Lima, un Hermano nos recordó a todos una frase propia de San Miguel Febres (que tenía muchas dificultades para andar...) CON LOS PIES TORCIDOS, PERO POR EL CAMINO RECTO

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  2. Esa última frase, escrita en mayúsculas, es el título de una biografía -quizás la mejor- que se ha escrito sobre el Hermano Miguel.

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  3. Más información a propósito de esta polémica.
    http://www.lasalle.es/images/stories/Documentos/Boletin%20ARLEP/272/Creacion%20lasaliana.%20Creo%20firmemente.pdf

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  4. Caballero,, corrija la letra del canto,, el que usted puso en el articulo se equivoca en varios versos. La letra original, publicada en el libro "Colección de cánticos religiosos" de 1913:

    ACTO DE FE
    ¡Oh buen Jesús! yo creo firmemente
    Que por mi bien estás en el altar, Que das tu
    Cuerpo y Sangre juntamente
    al alma fiel en celestial manjar.

    ACTO DE HUMILDAD
    Indigno soy, confieso avergonzado,
    de recibir la Santa Comunión.
    Jesús, que ves mi nada y mi pecado
    prepara Tú mi pobre corazón.

    ACTO DE CONTRICIÓN.
    Pequé, Señor: ingrato te he vendido;
    infiel te fui: confieso mi maldad;
    contrito ya, perdón, Señor, te pido:
    eres mi Dios, apelo a tu bondad.

    ACTO DE ESPERANZA.
    Espero en Ti, piadoso Jesús mío,
    oigo tu voz que dice : .
    porque eres fiel, por eso en Ti confío,
    todo, Señor, espérolo de Ti.

    ACTO DE AMOR.
    ¡Oh buen Pastor! amable y fino amante,
    mi corazón se abrasa en santo ardor;
    si te olvidé, hoy juro que constante
    he de vivir tan sólo de tu amor.

    ACTO DE DESEO.
    Dulce maná y celestial comida,
    Gozo y salud de quien te come bien,
    Ven sin tardar, mi Dios, mi luz, mi vida,
    Desciende a mí, hasta mi pecho ven.

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