domingo, 11 de mayo de 2014

Vida de San Juan Bautista De La Salle


Antes las ya próximas fiestas de San Juan Bautista De La Salle...

Un vídeo, sencillo y relativamente corto, preparado hace unos años con mucho cariño en las Islas Canarias por los lasalianos de La Salle-San Ildefonso. Ideal para preparar a los pequeños  -y no tan pequeños-  a las fiestas de La Salle que se avecinan. 
¡Feliz y provechosa fiesta!

El vídeo se puede visionar AQUÍ.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Pedro Fourier y otras congregaciones

Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (5)

Así como todo parece indicar que los escolapios apenas tuvieron ninguna influencia en el modelo de escuela que impulsaron los primeros Hermanos de La Salle, otras congregaciones francesas, de corte más o menos cercano al de la de José de Calasanz, sí tuvieron una influencia más significativa en las escuelas populares que estaban gestándose por esa época en tantos rincones de Francia; entre ellas, las lasalianas.
Beato César de Bus

En la región de Aviñón, por ejemplo, de la mano del inquieto César de Bus, surgió la Congregación de la Doctrina Cristiana, que en un principio se dedicaba expresamente a la educación de los pobres. Con el tiempo, no obstante, su clientela varió y terminaron manejando el latín y dirigiendo colegios de postín, como los jesuitas o los oratorianos.

Mucho más próximos a la experiencia lasaliana podemos encontrar, con todo, otras congregaciones, promovidas por los padres Barré, en Ruan y París, Roland, en Reims, o Démia, en Lyon  —estos dos últimos orientados, en cierta medida, por los consejos por el primero—  de las que tendremos tiempo de hablar más adelante.

Entre las que no tienen una ligazón directa con Juan Bautista De La Salle tal vez la fundación más interesante sea la de Pedro Fourier, iniciada en la región de  Lorena, no lejos de Reims, en 1597: las religiosas de ‘Nuestra Señora’, que con seguridad De La Salle tuvo oportunidad de conocer en acción en el monasterio-escuela que tenían Reims; de hecho, varias familiares de nuestro Fundador habían ingresado allí como monjas. En realidad, como sucedía con las ursulinas o las salesas  —que no tenían convento en Reims—, entre las monjas de Nuestra Señora solo una de cada tres religiosas del monasterio se dedicaba a la enseñanza; las demás ocupaban toda la jornada en la contemplación, como las demás monjas de clausura. Algunas ‘jóvenes bien’ viven internas en el monasterio con las Hermanas, pero también admiten como externas a las niñas pobres que estén interesadas.

Por ceñirnos exclusivamente a la experiencia escolar de las discípulas de Fourier, subrayemos, de entrada, su deseo explícito de no admitir en su co
munidad, organizada a la manera de los monasterios medievales de monjas canonesas  —clausura estricta incluida[1]—, sino a jóvenes bien dispuestas para ejercer el empleo de educadoras, de modo que las niñas pobres pudieran tener siempre a su disposición a las mejores maestras.

San Pedro Fourier
Esta marcada orientación en favor de la educación de los pobres llevó asimismo a las discípulas de Fourier a una opción por la gratuidad, que se sustentaba en las dotes que depositaban las monjas al ingresar en la comunidad, pues de allí venían los fondos para asegurar el funcionamiento de las escuelas. Sorprendente  —y más si consideramos que surgió en ambiente monástico—  es, asimismo, la decisión de dar prioridad a la lengua materna sobre el latín, que también se estudiaba en las escuelas de las monjas de Nuestra Señora cuando el aprendizaje del francés andaba ya algo avanzado.

Si nos centramos en la manera en que las discípulas de Fourier organizaban sus escuelas nos sorprenderemos de sus originales y fecundas iniciativas, muchas de las cuales tuvieron continuidad en otras instituciones. Para empezar, digamos que, como objetivo general, en las escuelas de la Congregación de Nuestra Señora “las niñas aprenderán a leer, a escribir y a ocuparse en algunos trabajos manuales honrados y apropiados para ganarse con ellos el pan y aprovecharlos en el hogar de diversas maneras... Se les enseñará con suavidad y discreción algunas cosas sencillas que podrán servirles luego, como coser y arreglar sus vestidos, mantenerlos limpios, recomponerlos... Para la ortografía, se les dejará, a veces, recibos, obligaciones, pagarés, recetas, facturas por mercancía vendida, trabajos realizados, dinero prestado u otras cuestiones diversas que se manejan todos los días en los negocios del mundo y que, para mayor seguridad, necesitan presentarse por escrito”. Es, como se ve, una visión muy práctica de la escuela, considerada como un lugar de preparación directa para la vida.
Religiosa de Nuestra Señora

En cuanto a la organización más concreta de la actividad escolar, toda la escuela estaba dividida en tres clases, según los niveles de lectura de las niñas, desde las que empezaban a deletrear hasta las que eran capaces de leer manuscritos, pasando por las que se atrevían con los libros. Cada clase estaba, a su vez, dividida en bancos de hasta veinte escolares, a cuyo cargo había una maestra, que normalmente las atendía de una en una. En ocasiones, todas las alumnas de un banco hacían la lectura juntas; para ello debían disponer todas del mismo libro. Para escribir se organizaban de manera similar, pero para el cálculo, dado que las diferencias entre alumnas eran mayores, se subdividía cada banco en varios grupos formados por alumnas de nivel parecido. Y, cuando hacía falta, se utilizaba una pizarra colocada en lugar bien visible. Al frente de la labor escolar global una religiosa ‘intendente’ coordinaba todo y velaba por que las cosas se hicieran bien; la acompañaban varias maestras preparadas y obedientes, contentas de trabajar en las escuelas para niñas pobres.

San Pedro Fourier
Las religiosas del Padre Fourier concibieron y pusieron en práctica un sistema realmente sencillo de hacer las cosas en la escuela, que, con todo, en aquel tiempo resultaba tremendamente novedoso, y hasta revolucionario. Con el paso del tiempo, tendrían una influencia notable, al menos en Francia. Sin embargo, en relación con las escuelas de chicos, y más en concreto con las escuelas de los Hermanos de La Salle, estamos tentados de decir que, aun coincidiendo en algunas cuestiones  —gratuidad, distintas facetas de la organización de la escuela en clases y bancos, motivación de los maestros, formación para la vida, preferencia de la lengua materna...—, la influencia directa fue muy pequeña. En especial por dos razones concretas, estrechamente relacionadas entre sí: por un lado, porque se trataba de escuelas para chicas, con formas de hacer muy genuinas de la educación femenina y objetivos finales muy conectados con el mundo concreto que esperaba en la sociedad a aquellas chicas cuando fueran mujeres; por otro lado, porque su estilo monástico de vida, y en especial su clausura, marcaban de manera inevitable toda la actividad de aquellas buenas Hermanas, en modos concretos muy difíciles de conciliar con el estilo de aquellas auténticas escuelas de barrio que fueron las de los primeros Hermanos.

Pedro Fourier intentó fundar una orden similar a la de las Hermanas de Nuestra Señora, pero masculina. Como tantos otros después de él, fracasó en su intento. ¿Razones? Muchas, como es lógico; entre ellas, probablemente, la dificultad de conciliar escuela y monasterio; y también, sin duda, tratándose de monjes, el clericalismo, o, por decirlo con más suavidad, la excelsa concepción del sacerdocio que circulaba por aquella época en comparación con la del empleo escolar, mucho más indigna.

Hermano Josean Villalabeitia




[1] En realidad, la intención de Pedro Fourier era librar a sus Hermanas de la clausura monástica, pero la Santa Sede no aceptó su idea y las sometió por bula, en 1628, al régimen común de las monjas.

sábado, 12 de abril de 2014

La carta que llegó a Parmenia

Han pasado exactamente tres siglos y seguimos hablando de ella... Sus asustados Hermanos se atrevieron a dirigirse a su Superior y Fundador, que atravesaba un momento de seria crisis personal, para recordarle los compromisos que había rubricado un par de décadas antes. Querían que De La Salle asumiera de nuevo la dirección del Instituto, al que veían naufragar del todo por momentos. Y lo consiguieron...


























El verdadero protagonista en Parmenia no fue otro que el Espíritu, con dos colaboradores directos: una pastora de la región, analfabeta y santa, metida a propulsora de obras imposibles –Sor Luisa la llamaban–, y unos pobres Hermanos en apuros, huérfanos de casi todo, que se atrevieron a escribir a su Fundador en unos términos que mezclaban con astucia las muestras de cariño y aceptación más explícitas, con la exigencia estricta, y hasta temeraria, del cumplimiento de los deberes a los que el Santo se había comprometido.

Para los interesados, el texto de la carta, presentado de manera atractiva, está AQUÍ.

domingo, 6 de abril de 2014

¿También los escolapios?

Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (4)

Ciertas congregaciones religiosas nacidas en los siglos XVI y XVII se propusieron como misión principal la escuela, o la educación de los niños. Las femeninas, destinadas a educar solo a niñas, como era norma en aquella época, fueron muy numerosas. Muchas de ellas surgieron a partir del modelo de las ursulinas, una congregación italiana de principios del siglo XVI, introducida en Francia en 1592. Otras en su origen  fueron comunidades de maestras que, con el tiempo, fueron evolucionando hasta organizarse como una congregación religiosa más o menos novedosa.

Entre las instituciones masculinas habría que destacar a los escolapios, fundación romana de un español, José de Calasanz, que pronto se extendió por España, Alemania, Polonia... pero nunca por Francia; al menos antes del fallecimiento de nuestro Santo Fundador.

Los escolapios comenzaron dedicándose a los niños pobres, a quienes querían proporcionar los ‘mejores maestros’. Sin embargo, propiamente hablando, los escolapios no promovían escuelas populares, ya que su propuesta escolar se prolongaba mucho en el tiempo: los cursos elementales más seis años, hasta completar el ciclo de las humanidades. En el fondo, su carácter clerical influía de forma evidente en la manera de concebir sus enseñanzas y centros escolares.

Lo lógico hubiera sido que la fundación de las Escuelas Pías apenas influyera en el movimiento escolar francés en el que se inscribe el nacimiento de los Hermanos de La Salle, bastante contemporáneo de los escolapios en su desarrollo y muy alejado en la geografía para aquellos tiempos.


Con todo, de justicia es señalar que, a pesar de que, por aquella época, los escolapios no habían fundado en Francia, en un momento dado su obra atrajo el interés de Juan Bautista De La Salle. Al menos este así lo dejó nítidamente expresado en una carta enviada al Hermano Gabriel Drolin, que cuando la recibió llevaba alrededor de año y medio en Roma. En su misiva, más en concreto, De La Salle aprovecha el presunto conocimiento de la Ciudad Eterna del Hermano Gabriel para hacerle un encargo preciso: “Le ruego se informe exactamente de qué es el Instituto de los padres de las Escuelas Pías: cuáles son sus Reglas, cuál es su modo de vida y su gobierno; si se han propagado, si tienen un General y cuáles son sus poderes; si son todos sacerdotes, si reciben dinero. Averigüe cuanto pueda sobre ello y mándemelo con todos los pormenores que pueda”[1]. Podríamos rastrear en este parrafito varias inquietudes peculiares del Señor De La Salle; porque, aparte de ciertas cuestiones de rigor, como su regla, su estilo de vida o la forma de gobernarse, de los escolapios le interesa conocer, sobre todo, dos cuestiones muy precisas: si todos los escolapios son sacerdotes y si sus escuelas son gratuitas. La laicalidad de los Hermanos de La Salle y la gratuidad de sus escuelas destacan aquí, una vez más, entre las cuestiones que preocupan a Juan Bautista, aunque sea de manera indirecta.

No sabemos si el Hermano Drolin se animó a realizar algunas investigaciones en torno al asunto, pero podía haber respondido a su Superior que los escolapios fueron fundados en Roma hacía algo más de un siglo, y que en aquel momento dirigían allí tres establecimientos; dos de ellos para gente noble o muy acomodada, y un tercero destinado a acoger a niños vagabundos, que hoy llamaríamos ‘niños de la calle’. Lo que respondió en concreto el Hermano Gabriel no lo conocemos, pero sí está confirmado, en cualquier caso, que algo le debió de decir, porque en la siguiente carta del Señor De La Salle al Hermano Gabriel vuelve a aparecer el tema, aunque sea de manera muy concisa: “Ha hecho bien estableciéndose en un barrio alejado de las Escuelas Pías”[2]. Sin duda De La Salle intentaba evitar conflictos de intereses y competencias insanas que pudieran entorpecer la ya de por sí delicada instalación de su Instituto en Roma.

En cualquier caso, por lo que toca a nuestro argumento, es difícil pensar que, dadas las fechas de las que hablamos y las circunstancias concretas en que tiene lugar este contacto con las Escuelas Pías, la experiencia de los escolapios tuviera alguna influencia, siquiera tangencial, en la obra lasaliana.

Hermano Josean Villalabeitia






[1] Carta del 11 de febrero de 1705.
[2] Carta del 27 de abril de 1705.

domingo, 23 de marzo de 2014

Tú puedes ser Hermano o Hermana... de La Salle

Dinámico vídeo de promoción vocacional lasaliana, realizado por el Distrito de Medellín (Colombia). Partiendo de las inquietudes más íntimas del joven, el vídeo propone una vida de entrega generosa a la promoción del Reino de Dios, por los caminos que abriera hace más de tres siglos san Juan Bautista De La Salle. 

Resulta interesante fijarse en las característica de la vida religiosa lasaliana que subraya (algunas ciertamente sorprendentes, como la posibilidad de realizar estudios...). Muy atractivo también el hecho de incluir a las Hermanas en el vídeo, como invitación a chicas deseosas de seguir a Cristo por las rutas lasalianas. Una novedad agradable e interesante, aunque se transforme el nombre de las Hermanas Guadalupanas de La Salle sencillamente en Hermanas "lasallistas". 

A lo largo de las numerosas fotos de tantos lugares que presenta, ¿cuál es la imagen del Hermano de las Escuelas Cristianas que se nos propone?

Un vídeo interesante que no puedes dejar de ver con atención. 
Si estás interesado, lo tienes AQUÍ.

sábado, 8 de marzo de 2014

Comenio

Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (3)

Juan Amós Comenio (1592-1670) fue un pensador y pedagogo de origen checo que trabajó en varios países europeos. Convencido del trascendental papel de la educación en el desarrollo de la persona, Comenio escribió una obra de gran impacto en su época, que tituló Didáctica magna y le ha valido el título de ‘Padre de la Pedagogía’.

En la citada obra, nuestro pedagogo preconiza una organización completa de la educación, a partir de la escuela maternal, que para él es el hogar familiar, cuya maestra es la madre, hasta las ‘academias’, especie de universidades donde las élites intelectuales habrían de recibir una formación de acuerdo con la exigente misión social que se les iba a  encomendar al salir de ellas.

Según Comenio, nadie deber ser excluido de la educación, pues se trata del principal camino para llegar a ser una persona de verdad. En consecuencia, a partir de este criterio, todas las personas deben ser acogidas como candidatas a formarse en plenitud, lo que significa que nunca se debería menospreciar educativamente a quienes les cuesta más trabajo asimilar las cosas. Para conseguirlo, habrá que explicar las materias de acuerdo con la capacidad de cada persona.

En línea con estos planteamientos, en el esquema escolar de Comenio cada pueblo, por pequeño que fuera, debía disponer de dos escuelas, una elemental y otra más avanzada, cuyo objetivo primordial, que compartirían ambas, sería el de preparar de forma integral a los alumnos para desenvolverse en la vida como lo que son: personas e hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, invitados a grandes metas en la vida. Comenio proponía un solo maestro en cada escuela, trabajando en la lengua materna de los alumnos y utilizando unos pocos libros de apoyo. Los alumnos de estas escuelas habrían de ser niños y niñas de entre diez y trece años, sin diferencia de clase social, desde el plebeyo hasta el noble.

En el ‘plan de estudios’  —concepto que Comenio fija definitivamente y utiliza con profusión—  de sus escuelas se puede encontrar la lectura de manuscritos y de textos impresos, la escritura, el cálculo, las técnicas y sistemas de medida, el canto, nociones de geografía y cosmología, pasajes escogidos de la Biblia, oraciones... También se proponía un poco de trabajo manual y, en definitiva, una iniciación a los distintos oficios. Todo sobre la base de una concepción integral de la educación, que llevaba a cultivar la inteligencia, la memoria, la fuerza física, la observación, el buen juicio... Para Comenio los chicos y chicas no necesitaban tanto memorizar muchas teorías, cuanto capacidad de observación y de discernimiento; ello les evitaría caer en los errores más groseros.

Universidad 'Comenius', de Bratislava (Eslovaquia)
En cuanto a la educación en el comportamiento, Comenio, cristiano convencido, la dejaba en manos de la religión, que también tenían un lugar importante en las actividades escolares. Hasta tal punto es así que un especialista ha escrito que “pese a sus análisis sistemáticos y a la pertinencia de sus observaciones, la Didáctica magna de Comenio, en el fondo, no es sino una teología práctica”.

Además de filósofo conspicuo, Comenio fue un educador avezado que conocía bien las dificultades de esa profesión y, también, los grandes logros a los que está llamada; además, su propuesta pedagógica está repleta de descubrimientos y formas de hacer interesantes. Sin embargo, podríamos decir que en la Francia del siglo XVII el nombre de Comenio, o Comenius, jamás fue pronunciado en público. Sin duda alguna por su condición de protestante, que era lo mismo que decir ignorante y malintencionado, incapaz de escapar de su error. A pesar de ello, no hay duda de que algunas de sus ideas sobre educación y organización escolar terminarían por llegar a quienes reflexionaban sobre estas cuestiones y estaban encargados de tomar decisiones escolares. Y es que anular por completo los procesos de ósmosis intelectual resulta siempre del todo imposible.

Hermano Josean Villalabeitia