jueves, 2 de marzo de 2017

Espiritualidad lasaliana

Existe en la red un sitio del que se puede descargar un PowerPoint sobre Espiritualidad Lasaliana. Se trata de un montaje que destaca, sobre todo, por la cantidad de citas textuales  -sobre todo de san Juan Bautista De La Salle, pero no solo de él-  que aporta. También hay que tener en cuenta su estructuración concreta, con una selección de ítems interesante.


Personalmente no estoy de acuerdo con todo lo que propone. Lo que más 'chirría', a mi modo de ver, es esa mención destacada del "espíritu de celo" lasaliano. Otras veces se ve por ahí propuesto "espíritu de fe y espíritu de celo", o también "espíritu de fe y de celo"... Como si De la Salle hubiera propuesto dos espíritus para el Instituto que fundó.

En mi opinión no, rotundamente no. Porque espíritu de fe y celo no son, en definitiva, sino el mismo movimiento desde Dios y hacia Dios, aunque expresado de distinta manera, o en distintas circunstancias, por así decirlo.

De La Salle nos dejó escrito, en dos de sus obras  -señal de que se trataba de algo a sus ojos [1]
importante-, lo siguiente: “En segundo lugar, el espíritu de su Instituto consiste en el celo ardiente de instruir a los niños, y educarlos en el santo temor de Dios, moverlos a conservar su inocencia si no la hubieren perdido, e inspirarles gran alejamiento y sumo horror al pecado y a todo cuanto pudiera hacerles perder la pureza”

Obsérvese que el Fundador no habla de “espíritu de celo”, como tantas veces se suele escribir o decir por ahí, incluso en la Regla[2]. El Fundador utilizará a menudo la expresión “espíritu de...”  -oración, comunidad, cristianismo...-, pero nunca escribirá “espíritu de celo”. De la misma manera que el Fundador nunca habla de “espíritus del Instituto”, así, en plural.

Parece, pues, claro que para él el Instituto está animado por un solo espíritu, que se manifiesta de dos maneras: en primer lugar como espíritu de fe y, también, como celo ardiente, de forma especial cuando nos estamos refiriendo al ministerio apostólico. Esta es, por ejemplo, la explicación que daba la versión de la Regla de 1987, cuando indicaba, en el artículo 7, que “el espíritu de fe se hace patente en los Hermanos por el celo ardiente hacia aquellos que les han sido confiados"[3].

Bueno, habría alguna otra cosilla que matizar en el montaje, pero siempre es bueno tener un material amplio de base sobre el que poder construir luego, a la medida de cada cual, los materiales que necesite.


Así pues, quien desee consultar esta propuesta concreta de Espiritualidad Lasaliana o, incluso, si la desea descargar y guardarla, la tiene disponible pinchando AQUÍ.




[1] RC 2, 9; CT 11,1,6
[2] La versión de 1987, en su artículo 7, segundo párrafo, indicaba: "El espíritu del Instituto implica, por consiguiente, que todos sus miembros reaviven en sí mismos el espíritu de celo..." Afortunadamente, la versión de 2015 ha corregido este error y no utiliza en ningún momento la expresión 'espíritu de celo'.
[3] La nueva redacción que se dio en 2014 a este mismo artículo 7 plantea las cosas de manera que no aparece tan clara la relación entre espíritu de fe y celo: "El espíritu de fe inspira a los Hermanos un celo ardiente para servir a los que se les ha confiado y para colaborar con quienes comparten este propósito. Dicho celo, vivificado por el Espíritu Santo, anima su oración apostólica y todas las actividades de su ministerio educativo".

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