Dinámico vídeo de promoción vocacional lasaliana, realizado por el Distrito de Medellín (Colombia). Partiendo de las inquietudes más íntimas del joven, el vídeo propone una vida de entrega generosa a la promoción del Reino de Dios, por los caminos que abriera hace más de tres siglos san Juan Bautista De La Salle.
Resulta interesante fijarse en las característica de la vida religiosa lasaliana que subraya (algunas ciertamente sorprendentes, como la posibilidad de realizar estudios...). Muy atractivo también el hecho de incluir a las Hermanas en el vídeo, como invitación a chicas deseosas de seguir a Cristo por las rutas lasalianas. Una novedad agradable e interesante, aunque se transforme el nombre de las Hermanas Guadalupanas de La Salle sencillamente en Hermanas "lasallistas".
A lo largo de las numerosas fotos de tantos lugares que presenta, ¿cuál es la imagen del Hermano de las Escuelas Cristianas que se nos propone?
Un vídeo interesante que no puedes dejar de ver con atención.
Si estás interesado, lo tienes AQUÍ.
domingo, 23 de marzo de 2014
sábado, 8 de marzo de 2014
Comenio
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (3)
Juan Amós
Comenio (1592-1670) fue un pensador y pedagogo de origen checo que trabajó en varios
países europeos. Convencido del trascendental papel de la educación en el
desarrollo de la persona, Comenio escribió una obra de gran impacto en su
época, que tituló Didáctica magna y
le ha valido el título de ‘Padre de la Pedagogía ’.
En la citada obra, nuestro pedagogo
preconiza una organización completa de la educación, a partir de la escuela maternal,
que para él es el hogar familiar, cuya maestra es la madre, hasta las ‘academias’,
especie de universidades donde las élites intelectuales habrían de recibir una
formación de acuerdo con la exigente misión social que se les iba a encomendar al salir de ellas.
Según
Comenio, nadie deber ser
excluido de la educación, pues se trata del principal camino para llegar a ser
una persona de verdad. En consecuencia, a partir de este criterio, todas las
personas deben ser acogidas como candidatas a formarse en plenitud, lo que
significa que nunca se debería menospreciar educativamente a quienes les cuesta
más trabajo asimilar las cosas. Para conseguirlo, habrá que explicar las
materias de acuerdo con la capacidad de cada persona.
En línea con estos planteamientos, en el esquema escolar de Comenio cada
pueblo, por pequeño que fuera, debía disponer de dos escuelas, una elemental y
otra más avanzada, cuyo objetivo primordial, que compartirían ambas, sería el
de preparar de forma integral a los alumnos para desenvolverse en la vida como
lo que son: personas e hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza,
invitados a grandes metas en la vida. Comenio proponía un solo maestro en cada
escuela, trabajando en la lengua materna de los alumnos y utilizando unos pocos
libros de apoyo. Los alumnos de estas escuelas habrían de ser niños y niñas de
entre diez y trece años, sin diferencia de clase social, desde el plebeyo hasta
el noble.
En
el ‘plan de estudios’ —concepto que
Comenio fija definitivamente y utiliza con profusión— de sus escuelas se puede encontrar la lectura
de manuscritos y de textos impresos, la escritura, el cálculo, las técnicas y
sistemas de medida, el canto, nociones de geografía y cosmología, pasajes
escogidos de la Biblia ,
oraciones... También se proponía un poco de trabajo manual y, en definitiva,
una iniciación a los distintos oficios. Todo sobre la base de una concepción
integral de la educación, que llevaba a cultivar la inteligencia, la memoria,
la fuerza física, la observación, el buen juicio... Para Comenio los chicos y
chicas no necesitaban tanto memorizar muchas teorías, cuanto capacidad de
observación y de discernimiento; ello les evitaría caer en los errores más
groseros.
![]() |
| Universidad 'Comenius', de Bratislava (Eslovaquia) |
En
cuanto a la educación en el comportamiento, Comenio, cristiano convencido, la
dejaba en manos de la religión, que también tenían un lugar importante en las
actividades escolares. Hasta tal punto es así que un especialista ha escrito
que “pese a sus análisis sistemáticos y a la pertinencia de sus observaciones, la Didáctica magna de Comenio, en el fondo, no es
sino una teología práctica”.
Además
de filósofo conspicuo, Comenio fue un educador avezado que conocía bien las
dificultades de esa profesión y, también, los grandes logros a los que está
llamada; además, su propuesta pedagógica está repleta de descubrimientos y
formas de hacer interesantes. Sin embargo, podríamos decir que en
Hermano Josean Villalabeitia
lunes, 24 de febrero de 2014
Unidos en La Salle
Video promocional de los lasalianos colombianos, que invita a unirse a La Salle: una familia extendida por todo el mundo, que invita a unirse y actuar a través de la educación cristiana. Escucha y actúa, nos dice; juntos, educando unidos, al estilo de La Salle, podemos transformar el mundo. ¿Te animas?
Para ver el vídeo pinchar AQUÍ
Para ver el vídeo pinchar AQUÍ
jueves, 20 de febrero de 2014
La Salle, tu mejor opción
¿Estás buscando el mejor colegio para tus hijos e hijas, o la mejor educación?
¡No busques más! La Salle es tu mejor opción.
Educación integral y de calidad, con intervención activa de las nuevas tecnologías, idiomas , trabajo en equipo...
Formación como personas. Valores lasalianos clásicos -fe, fraternidad y servicio-, tan importantes como las demás asignaturas. Excelentes instalaciones.
Trescientos años formando espléndidadmente a niños y niñas de todos los continentes.Únete a una comunidad de más de un millón de alumnos en todo el mundo; cien mil en toda España. Únete a La Salle. Seguro que hay un centro La Salle cerca de ti.
Delicioso vídeo promocional del Sector de Madrid, en el Distrito Arlep (España y Portugal).
Para verlo, pincha AQUÍ
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jueves, 6 de febrero de 2014
Los jesuitas
Precursores
de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (2)
En relación con
las concreciones pedagógicas —a veces
consideradas por los más entusiastas como revolucionarias— de la primitiva fundación lasaliana, mucho
más influyentes que los Hermanos de la Vida
Común fueron, sin duda, los jesuitas, poderosa orden
religiosa desde un siglo antes del nacimiento del Fundador.
Además de en
otros rasgos fundacionales de la
Compañía de Jesús, su influencia en temas educativas pudo
llegar, sobre todo, a través de su famosa Ratio
studiorum, publicada en 1599. En realidad, este documento, que organiza de
manera muy práctica los colegios jesuíticos de aquella época, no es sino el
final de todo un proceso, iniciado medio siglo antes, por el que distintos establecimientos
jesuitas trataron de estructurar sus estudios. Al final, después de tiras y
aflojas más o menos serios y prolongados entre diferentes colegios que
pretendían imponer su estilo, se llegó a un documento de consenso, que casi
todos admitieron, y es precisamente el que ahora mismo nos ocupa.
Se podría
sostener, quizás, que la Ratio studiorum jesuítica tiene un cierto
aire medieval, como si se sintiera heredera de algunas formas de hacer de
aquella época, pero lo que sin duda destaca en ella es el espíritu renacentista
adoptado, el descubrimiento de las ingentes potencialidades del hombre —físicas, intelectuales y sociales— que hay que desarrollar y poner al servicio
de Dios. Se suele afirmar que el modelo fundamental para redactar la Ratio fue la famosa ‘Universidad de París’,
que tanto influyó en quienes pasaron por sus aulas. Entre sus características
principales podríamos destacar: diversificación de objetivos y contenidos,
orden sistemático y coherente en los programas, variedad y complementariedad de
las materias que se trabajan, separación y gradación en el estudio de las
mismas, fijación de plazos y pruebas de evaluación, división de los alumnos en
grupos, según sus niveles de conocimiento, ejercicios prácticos constantes,
recurso a la emulación, a los premios y castigos, disciplina estricta y hasta
rigurosa, conjugación de la virtud moral personal con el cultivo excelso de las
letras, inspiración humanista y cristiana...
Los jesuitas
insisten mucho en lo que llamaríamos ‘cultura clásica’, es decir, el estudio
del griego y el latín, sobre todo de este último, que a partir del segundo
curso todos los alumnos deben saber leer y escribir correctamente. Poco a poco
se van también abriendo al cultivo de conocimientos más contemporáneos, como las
ciencias. Su objetivo académico esencial sería alcanzar el ideal de la
formación humanística, esto es, la elocuencia perfecta. Aunque si la Ratio
trataba de crear buenos comunicadores por oral y por escrito, con el mismo
ahínco buscaba gente reflexiva y socialmente impecable; y, por supuesto,
personas ornadas con virtudes de todo tipo y cristianos excelentes.
Como formas de
actuar genuinas de esta pedagogía jesuítica podríamos subrayar la cura personalis, es decir, la atención a
la persona individual, con sus peculiaridades y defectos, con sus
potencialidades y aristas. Y es que
Llama también la
atención la cantidad de ejercicios que se proponen a los alumnos; no cabe duda
de que se trata de una pedagogía eminentemente práctica: se impulsa la
emulación, y hasta la competición abierta, entre los alumnos, se debate, se
desarrollan sesiones interesantes y participativas. Por otra parte, las
actividades matutinas son de naturaleza bastante distinta de las que se
desarrollan por la tarde, y se cuida mucho la selección de autores y libros que
los colegiales conocerán. Queda, además, claro que, si el objetivo de fondo es
formar personas y cristianos en la excelencia, eso solo puede conseguirse si se
comprende a la persona de una manera integral, es decir, si se cultivan en ella
todos los todos los aspectos auténticamente humanos que atesora.
De hecho, Juan
Bautista De La Salle ,
en las Meditaciones destinadas a sus
discípulos, dedica una a Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas[1].
Como no podía ser menos, los términos en los que se refiere al santo vasco son
altamente elogiosos. Un aspecto de la fecunda experiencia espiritual de Ignacio
de Loyola le atrae de entrada: su intensa preocupación por la ‘salvación de las
almas’: “Este santo tuvo tan ardiente celo por la
salvación de las almas que, para trabajar en ella con mayor facilidad y
eficacia, comenzó a estudiar a los treinta y tres años, alojándose en un
hospital, pidiendo limosna durante todo ese tiempo y enseñando el catecismo a
los niños y a los pobres”. A continuación, como suele ser habitual en sus Meditaciones, el fundador de los
lasalianos acude a la experiencia de sus Hermanos para recordarles que “vuestro
empleo sería poco útil si en él no tuvierais como fin la salvación de las almas”.
Y de ahí se siguen una serie de preguntas que sacuden un poco sus conciencias
apostólicas: “¿Os impulsa vuestro celo por los pobres a buscar medios tan
eficaces como los empleados por san Ignacio?”.
En
el tercer punto de esa misma Meditación,
el Señor De La Salle
identifica el fin apostólico de los jesuitas con el de las Escuelas Cristianas y, fiel a su estilo de siempre en las Meditaciones, concluye su reflexión
invitando a los Hermanos a imitar las virtudes jesuíticas descritas: “Ya que
Dios os ha llamado a educar a los niños en la piedad, lo cual también realizan
los discípulos de este santo fundador, vivid con tanto desasimiento y tened tan
vivo celo en procurar la gloria de Dios como lo tuvo este santo, y como lo
tienen los de su Compañía, y produciréis copiosos frutos en aquellos que
instruís”.
No cabe, pues,
duda de que Juan Bautista De La
Salle conocía bien y apreciaba las obras de los jesuitas[2],
presentes incluso en su mismo Reims natal. Sin embargo, más que en su
organización académica y escolar, en general, la influencia de los jesuitas es
más palpable en la espiritualidad de los educadores lasalianos, sobre todo en
asuntos que tiene que ver con el examen de conciencia, la meditación, la
adopción de compromisos prácticos que hay que recordar durante el día como
remate de la meditación silenciosa, etc.
Hermano Josean Villalabeitia
[1] MF 148, pp. 496-497.
[2]
Mediado el siglo XVII unos 27.000 jóvenes franceses se formaban con los
jesuitas; 13.000 de ellos en París, aunque su colegio más célebre era el de
Clermont. La mayor parte de los grandes hombres del reinado de Luis XIV son
antiguos alumnos jesuíticos: Corneille, Descartes, Molière, Bossuet...
lunes, 27 de enero de 2014
Nuevo libro lasaliano
En los manantiales de la escuela popular cristiana
Autor: Hermano Josean Villalabeitia
El nuevo año 2014 llegó para
todos los lasalianos con un regalo muy especial bajo el brazo. Nos referimos al
libro del Hermano Josean Villalabeitia titulado "En los manantiales de la
escuela popular cristiana", que acaba de ver la luz en el Distrito Arlep
de la mano de Ediciones La Salle,
Este libro describe, de
manera sencilla, agradable de leer y repleta de citas textuales del Fundador, distintos
aspectos interesantes de las escuelas lasalianas de los primeros tiempos, así
como el ambiente que rodeó su nacimiento.
No se trata de una obra
para especialistas -ellos conocen de sobra los contenidos del libro- sino
para lasalianos que desean ampliar sus conocimientos sobre los orígenes de la
fundación lasaliana, o introducirse un poco más a fondo en algunos aspectos concretos
de la misma. De hecho, mediante los contenidos del libro los lasalianos podrán ir
completando los mil y un datos e informaciones de todo tipo que sobre la
fundación lasaliana suelen recibir en charlas, sesiones de formación,
encuentros, retiros, jornadas de reflexión, etc.
En este sentido, contenidos
claves de la obra son, entre otros, los antecedentes de las escuelas
lasalianas; cómo surgieron en concreto; cuáles fueron las influencias más
claras que marcaron su fundación y primeras características; la "Guía de
las Escuelas Cristianas", el libro clave que regía el funcionamiento de las
primeras escuelas lasalianas; cuáles podrían considerarse los aspectos más peculiares
y originales de aquella fundación escolar, etc.
Desde estas líneas animamos a todos los lasalianos interesados en estos
asuntos a consultarlo y utilizarlo con fruición en sus actividades.
Para ver la portada del libro, pinchar AQUÍ
martes, 7 de enero de 2014
Los Hermanos de la Vida Común
Precursores
de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (1)
Entre los
precursores de Juan Bautista De La
Salle y sus Hermanos, quizás los más remotos en el tiempo sean
los llamados “Hermanos de la Vida Común ”.
Esta orden religiosa nació en los Países Bajos mediado el siglo XIV, y se
extendió bastante durante un par de siglos, sobre todo por Bélgica y Holanda. Uno
de sus miembros más conocidos fue Tomás de Kempis, autor del libro de la Imitación de Cristo, tan leído en medios cristianos —también en comunidades religiosas— hasta hace bien poco.
Como el propio
nombre de su institución sugiere, los Hermanos de la
Vida Común vivían juntos, aunque no
profesasen ningún voto. Se dedicaban a la oración y a la meditación, y llegaron
a tener una espléndida reputación como copiadores de manuscritos y, más
adelante, como impresores. Pero su vocación esencial era la enseñanza; primero
de niños y, más adelante, también de jóvenes. Su programa de estudios primarios
saltó los muros de sus comunidades para extenderse con largueza por las
regiones donde estaban implantados. Constaba de lectura, escritura, algo de
cálculo y todo cuanto fuera útil para el trabajo posterior de los chicos en la
sociedad.
Dos detalles
importantes, sobre todo, de los planteamientos de los Hermanos de la
Vida Común los acercan a las experiencias
que más tarde desarrollarían en profundidad los Hermanos de La Salle. Por un lado, en su
enseñanza, los Hermanos de la Vida Común
empleaban la lengua materna de sus alumnos y, por otro, sus lecciones eran
siempre gratuitas. Además, animaban sus actividades desde una comunidad sólida,
que consideraban como algo fundamental en su vida y en su trabajo apostólico.
Aunque se sabe
de algún antiguo colegio francés que se inspiró en la experiencia de los
Hermanos de la Vida Común
para remozar sus estatutos y comenzar a funcionar de manera más moderna, la
influencia directa de estos Hermanos neerlandeses en Francia, y en particular
en los discípulos del Señor De La
Salle , tuvo que ser muy limitada, porque jamás tuvieron
comunidad en suelo francés. Pero uno nunca sabe cómo cobran cuerpo estas
cuestiones…
Hermano Josean Villalabeitia
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