Existe una canción religiosa,
dedicada a María, muy conocida en algunos países de Latinoamérica. Me refiero a
la titulada “Si yo te amo, dulce Madre”; tanto su letra como su música pueden
encontrarse con facilidad en Internet. Se la atribuyen al Santo Hermano Miguel,
o firma parecida, como es fácil comprobar en la red, lo mismo que en muchas
publicaciones en papel.
Sin embargo, a pesar de los
numerosos lugares de todo tipo que aseguran que su autor es el santo lasaliano
ecuatoriano, la mencionada poesía mariana no ha sido incluida en el hermoso
libro “Cartas y poesías del Hermano Miguel”, que los Hermanos del Ecuador
publicaron con ocasión del centenario de la muerte del Santo Hermano[1].
¿Por qué? La respuesta es sencilla...
El canto no es, en absoluto,
desconocido para los lasalianos. De hecho, había sido incluido en un conocido
librito lasaliano de canciones religiosas titulado “Cánticos sagrados”, donde
se atribuye su letra a “T. Vargas, s. j.”, mientras que la música sería de “A.
Recasens, s.s.”.[2] Preguntando
en Quito por el jesuita autor, un Hermano entendido me asegura que sería
colombiano y respondería al nombre de pila de Teodulfo. He mirado un poco por
Internet y la verdad es que no puedo añadir ni confirmar nada sobre dicha
persona.
No cabe duda de que, en su
inocencia -pese a algunos términos
rebuscadísimos-, nuestra poesía rezuma
ternura y amor a María, “dulce Madre”. El estilo podría calificarse como
similar al de tantas composiciones poéticas marianas del santo Hermano Miguel,
lo que explicaría la equivocación a la hora de atribuir su autoría. Pero
dejémoslo claro: su autor no es nuestro santo ecuatoriano.
Hela aquí tal como la he podido
recomponer a partir de algún texto impreso o fotocopiado, y varias páginas de
Internet. Se encuentran tantas variaciones sobre los versos o el orden de las
estrofas que ¡cualquiera sabe cómo era el original! Añado al final una
estrofilla suelta que, siguiendo la lógica del resto del poema, no he podido
emparejar de ninguna forma...
Si yo te amo, dulce Madre
1. Si yo te amo dulce Madre,
si yo te amo, saber quieres.
A una Madre cual Tú eres,
¿quién su amor ha de negar?
Pero más amarte quiero,
y que te amen a porfía,
quiero amarte, Madre mía,
más y más te quiero amar.
A una Madre cual Tú eres,
¿quién su amor ha de negar?
Pero más amarte quiero,
y que te amen a porfía,
quiero amarte, Madre mía,
más y más te quiero amar.
2. Aún no asoma en el Oriente
sonriendo el alba bella,
ya te miro, linda estrella,
en las sombras rutilar.
sonriendo el alba bella,
ya te miro, linda estrella,
en las sombras rutilar.
Cuanto es dulce abrir los ojos
y tu rostro ver, María;
quiero amarte, Madre mía,
más y más te quiero amar.
3. En el llanto, en los afanes
eres
paz y dulcedumbre;
luna hermosa de alba lumbre
en la noche del pesar.
Cuantas veces en ti pienso
me enajena la alegría;
quiero amarte, Madre mía,
más y más te quiero amar.
4. En asedio me circundan
amistad, placer y oro,
y mi amor, que es mi tesoro,
solicitan sin cesar.
Mas mi corazón es tuyo
pues yo te lo di un día;
quiero amarte, Madre mía,
más y más te quiero amar.
5. Quiero, Virgen, venerarte,
de tu amor ser prisionero,
y a tu trono elevar quiero
un suavísimo cantar.
Haz tú que este se confunda
con la eterna melodía;
quiero amarte, Madre mía,
más y más te quiero amar.
(Y una última estrofilla, que ha quedado por ahí colgada,
sin su pareja...)
Y en la hora en que el infierno
mueva cruda y fiera guerra,
sé mi escudo, y de la tierra
alegre pueda volar.
[1] Hermanos Guillermo Pérez Pazmiño y Edwin Arteaga Tobón, Cartas y poesías del Hermano Miguel,
Hermanos de las Escuelas Cristianas, Quito 2011. Los Hermanos ecuatorianos
acaban de publicar una segunda edición, “aumentada y corregida”, en 2014.
[2] 7ª
edición, 1958, cántico número 111, pp. 160-161.
Saludos.
ResponderEliminarY si no podemos afirmar o negar que es el texto del santo, por qué dice que no lo es?
Los que entienden de la vida y escritos del santo dicen que no es del Hermano Miguel. De hecho no han incluido la poesía en sus obras completas..Existe, por otra parte, un nombre preciso de un autor, con su nacionalidad y su orden religiosa, los jesuitas. Yo creo que no hay que darle más vueltas al asunto...
EliminarSeria genial que pusiseran loa acordes para guitarra.
ResponderEliminarSoy Agustín, un salesiano cuencano y con mucho cariño en esta víspera de la Inmaculada (a quien está dedicada nuestra Catedral), me permito añadir la última estrofa que lamentablemente ha desaparecido.
ResponderEliminarPorque Tú mi Madre bella,
Nunca dejas solo y triste,
/Y quieres llevarte al cielo,
Al que siempre te supo amar/.