domingo, 21 de diciembre de 2014
lunes, 15 de diciembre de 2014
¡Acordémonos!
Acordémonos
de que estamos en la santa presencia de Dios
¡ADORÉMOSLE!
Una expresión muy querida por todos los lasalianos, corazón de su espiritualidad.
Un clásico de nuestra familia, completado e interpretado por un grupo musical de gran sensibilidad.
Para no perdérselo...
Para ver y oír el vídeo, pinchar aquí.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Nicolás Barré (1621-1686)
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (12)
Nicolás Barré nació en Amiens en 1621. Estudió con los jesuitas de su ciudad natal, destacando por sus dotes intelectuales y también —cosa curiosa— por su habilidad manual. Atraído por la vida religiosa, decidió ingresar, no con sus preclaros maestros ignacianos, sino enla Orden de los Mínimos[1],
que por aquel tiempo tenían prestigio como penitentes, contemplativos,
predicadores, estudiosos y apóstoles. De hecho, el joven Barré se formará en el
reputado convento que su Orden tenía en la plaza Royal de París, llegando a ser
allí profesor de teología y, más tarde, también bibliotecario. Se dice que fue
uno de los primeros en inscribirse en la asociación de oración por la catequesis
que organizó el Padre Bourdoise en san Nicolás del Chardonnet. En estos años
parisinos de dedicación al estudio, el Padre Nicolás predica con frecuencia a
los laicos terciarios de su Orden, a los que les suele inculcar una
preocupación caritativa por los pobres, invitándoles a hacer algo en su favor.
Nos hallamos, pues, en un medioambiente espiritual y apostólico típicamente
tridentino.
Como
organización concreta de las escuelas, las maestras de Barré seguirán, con
cierta libertad —mejorándolas, sin duda[4]—,
las indicaciones de La escuela parroquial,
a las que incorporarán el trabajo manual, de la misma manera que acabaría
proponiendo Carlos Démia en Lyon. Atención particular se prestará a los
horarios, con una reglamentación escrupulosa del tiempo escolar, a los
registros de ingresos y ausencias de los alumnos, a ciertos planteamientos
propios de la enseñanza simultánea, a la utilización de libros comunes, fichas
y carteles para las paredes, a una la mayor presencia del francés en la
escuela, a la dulcificación de la disciplina, etc.
Nicolás Barré nació en Amiens en 1621. Estudió con los jesuitas de su ciudad natal, destacando por sus dotes intelectuales y también —cosa curiosa— por su habilidad manual. Atraído por la vida religiosa, decidió ingresar, no con sus preclaros maestros ignacianos, sino en
En
1659, siendo ya un religioso de amplia experiencia, Barré es trasladado a Ruan,
donde desempeñará diferentes ministerios. Tres años más tarde, predicando una
misión popular en Sotteville, por aquel entonces pueblecito cercano a Ruan, el
Padre Nicolás se refiere a la triste condición de los niños pobres del barrio,
que no saben nada de catecismo porque nadie se lo enseña. En realidad, por
aquellos años en Ruan no existía más que un monasterio de ursulinas, para gente
bien, alguna escuela mixta para pobres, de organización y funcionamiento más o
menos regular, y las catequesis del asilo de la ciudad, orientadas a los
huérfanos e indigentes allí recogidos. El Padre Barré, con su homilía, buscaba
fondos para promover escuelas para pobres, y también voluntarios que desearan
comprometerse en la solución de tan triste situación. Al final de aquella misa
le esperan algunas voluntarias, ningún hombre. Con ellas organizará allí, en
1662, la primera escuela gratuita para niñas pobres[2].
La obra irá cobrando fuerza y al año siguiente Barré está en condiciones de
abrir varias escuelas femeninas más en distintos lugares de la ciudad de Ruan.
Aprovechando el ímpetu de las maestras y las instalaciones escolares, el Padre
Barré impulsará la catequesis no solo durante los días de clase, sino también
en domingos y en días festivos. Este catecismo se impartía en las mismas aulas
de las escuelitas según un método bastante original, impregnado de las
inquietudes tridentinas[3].
Como
organización concreta de las escuelas, las maestras de Barré seguirán, con
cierta libertad —mejorándolas, sin duda[4]—,
las indicaciones de La escuela parroquial,
a las que incorporarán el trabajo manual, de la misma manera que acabaría
proponiendo Carlos Démia en Lyon. Atención particular se prestará a los
horarios, con una reglamentación escrupulosa del tiempo escolar, a los
registros de ingresos y ausencias de los alumnos, a ciertos planteamientos
propios de la enseñanza simultánea, a la utilización de libros comunes, fichas
y carteles para las paredes, a una la mayor presencia del francés en la
escuela, a la dulcificación de la disciplina, etc.
Como
apoyo financiero del proyecto, cuenta con las aportaciones de varias señoras de
la alta sociedad; entre ellas una remense, viuda de un rico comerciante, que ha
experimentado una repentina conversión y está dispuesta a darse por entero,
junto con sus bienes, a los pobres. Nos referimos a la Señora de Maillefer, que
está lejanamente emparentada con los canónigos remenses Roland y De La Salle , y acabará teniendo
una participación significativa en la fundación de las primeras escuelas
lasalianas en Reims. El año 1670, la
Señora de Maillefer financiará la fundación de una escuela
para niñas pobres, de la red de Barré, en Darnétal, cerca de Ruan.
El
ritmo de vida y de trabajo que llevaban las primeras maestras de Barré es
impresionante. Según relata una de ellas, “éramos cuatro o cinco Hermanas,
totalmente entregadas a la divina Providencia, sin estar en comunidad, sino
dispersas. Dos se encargaban de la escuela de la calle de los Carmelitas y
otras tres de la casa de la Señora
de Grainville. El Padre Barré venía de vez en cuando para dar conferencias y
nos indicaba cuál debía ser nuestro régimen de vida. Nuestros ejercicios
espirituales estaban regulados. Dábamos clase desde las ocho hasta las once.
Luego llevábamos a las niñas a misa. Eran unas ciento treinta, a veces más.
Desde las doce hasta las dos nos quedábamos con las mayores. Les enseñábamos a
leer y el catecismo. Luego nos dedicábamos a las pequeñas, hasta las cinco.
Después íbamos por las casas, para instruir a la buena gente”. Además, los
domingos y fiestas impartían catecismo.
Hermano Josean Villalabeitia
[1]
Fundada en Italia, hacia 1435, por san Francisco de Paula. Si los hijos de san
Francisco de Asís se llamaban a sí mismos ‘Hermanos menores’, los discípulos de
Francisco de Paula, que compartían espiritualidad franciscana, querían ser
todavía más humildes, por lo que se llamaron ‘Hermanos Mínimos’. Desaparecieron
de Francia con la Revolución Francesa ;
hoy son algo más de un centenar en todo el mundo.
[2] A
pesar de haber conocido en Ruan escuelas para niños pobres que eran mixtas, el
Padre Barré concebirá su obra con una estricta separación de sexos, tanto en
niños como en adultos: escuelas para niñas regidas por maestras y escuelas para
niños dirigidas por maestros.
[3]
“Hablar poco y preguntar mucho […] vivir lo que se enseña”.
[4] Rigault afirma que “en cuanto a los
métodos pedagógicos de Barré, en lo que se puede juzgar a partir de sus Estatutos, son más modernos que los de La escuela parroquial y se parecen a los
de Démia y Pedro Fourier”. En otro momento, no obstante, reconocerá que la
estructuración de las maestras de Barré, “esa organización jerárquica, esa
autonomía del Instituto enseñante, unidas a la estabilidad del personal, marcan
un destacado y definitivo progreso sobre el sistema de Démia”.
martes, 25 de noviembre de 2014
La Salle es todo esto
Un vídeo muy breve -y muy dinámico- que concluye con la siguiente frase: "La Salle revolucionó la más poderosa de las tecnologías, la educación, porque es ella la que trabaja con la más poderosa de las materias primas: la persona".
Digno de dedicarle un par de minutos... Aunque, pensándolo bien, a esta presentación tan vistosa, ¿no le estarán faltando algunos aspectos esenciales del proyecto lasaliano?
Tú tienes la respuesta. Tienes el vídeo AQUÍ.
Digno de dedicarle un par de minutos... Aunque, pensándolo bien, a esta presentación tan vistosa, ¿no le estarán faltando algunos aspectos esenciales del proyecto lasaliano?
Tú tienes la respuesta. Tienes el vídeo AQUÍ.
martes, 18 de noviembre de 2014
Hijos de un tsunami olvidado
Al servicio de los más pobres por la educación
Diez años están a punto de cumplirse del tsunami que azotó las costas del sudeste asiático. Fue el maremoto más mortífero del que se tiene noticia en la historia, con 210.000 víctimas en once países. El más afectado de todos fue, sin duda, Tailandia.
Diez años están a punto de cumplirse del tsunami que azotó las costas del sudeste asiático. Fue el maremoto más mortífero del que se tiene noticia en la historia, con 210.000 víctimas en once países. El más afectado de todos fue, sin duda, Tailandia.
A consecuencia de tsunami, unos 300 niños quedaron huérfanos en el nordeste de este país, sin que ni
el gobierno ni sus familias pudieran hacer gran cosa por remediar la situación.
Eran hijos de personas que trabajaban en el sur de Tailandia, zona turística, en
la hostelería o la construcción, y fueron atrapados allí por el maremoto.
Habiendo llegado a oídos del Hermano Víctor Gil esta situación, este Hermano de La Salle se puso manos a la obra
para intentar solucionar de la mejor manera posible este dramático problema. Y
lo hizo al estilo lasaliano: intentando asegurar una educación en condiciones
para todos los huérfanos.
Contó para ello con la
ayuda de unas religiosas tailandeses, las Hermanas Amantes de la Cruz, y de
la ONG lasaliana española Proyde.
En dos videos se nos van a contar las peripecias del
proyecto: cómo surgió, en que consistió y qué resultados ha dado. Son los propios protagonistas quienes narrarán
sus historias, la evolución de sus vidas, sus sensaciones en estos momentos.
Un bello ejemplo de colaboración
apostólica interreligiosa e intercongregacional, en una tierra arrasada por
un tsunami del que pocos se acuerdan ya. Hay, con todo, algunas personas que,
por distintos motivos, nunca podrán olvidarlo.
domingo, 9 de noviembre de 2014
La estrecha conexión Barré-De La Salle
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (11)
Cuando
trata sobre el Padre Nicolás Barré y su relación con la fundación del Instituto
de las Escuelas Cristianas, Blain, el principal biógrafo de De La Salle , no tiene la menor
duda: “Si el santo Mínimo [Barré] no tuvo ante los hombres la gloria de haber
realizado esta institución [de las Escuelas Cristianas], sí la tuvo, sin duda,
delante de Dios, pues de hecho fue el primero que concibió el proyecto, el primero
que lo planificó y el primero que trabajó en él”. Según Rigault, el propio “Señor
De La Salle ,
concluyendo sus años terrestres en San Yon, en el suburbio ruanés de San
Severo, no se privaba de repetir a quienes le rodeaban cómo las obras de Ruan
habían suscitado las de Reims, cómo él mismo había solicitado y seguido los
consejos del Padre [Barré] para comprometerse a fondo en su propio camino”. Y,
como para justificar su opinión, Rigault añade a continuación un comentario
nada gratuito: “Evidentemente, a los Hermanos les gustaba recordar, con Blain,
todo lo que tenía que ver con su Congregación en la historia de la capital
normanda”.
![]() |
| Beato Nicolás Barré |
Pero
la influencia no se habría producido únicamente en los aspectos exteriores.
Según Blain, el Padre Barré tuvo por aquellos primeros años de la fundación
lasaliana una influencia trascendental en la vida espiritual de Juan Bautista, de
modo especial en aquellas opciones heroicas que le encaminaron de manera
definitiva hacia la opción por las escuelas y a compartir su vida con los
maestros, “ya que fue el Padre Barré quien le inspiró el espíritu y las máximas
con las que debía guiarse; él quien le sostuvo en las dificultades y
contradicciones que encontró; él quien le sugirió los consejos heroicos de
abandonar la canonjía, de despojarse de su patrimonio, de distribuirlo entre
los pobres, de fundar sus escuelas solo sobre la pobreza evangélica, y de
abandonarse él mismo y los suyos a la divina Providencia. En una palabra, fue
el Padre Barré quien arrojó en el alma del Santo Fundador las semillas de esta
sublime perfección que admiramos”. O, por afirmarlo con aún más rotunda nitidez,
“fue él quien animó al Señor De La
Salle a comenzar su Instituto y quien le dirigió en esta
empresa”.
![]() |
| Pensionado La Salle - Ruan |
En
otro momento de su obra, Blain adopta una visión algo diferente, aunque también
relaciona estrechamente a ambos protagonistas con una obra que, a la postre,
resultaría trascendental: los institutos de maestros caritativos que animaban
esas escuelas populares. Solo que, en esta ocasión, el biógrafo ruanés
distribuye los papeles: “El reverendo Padre Barré, Mínimo, y el Señor De La Salle fueron los primeros
que pensaron en establecer Institutos consagrados exclusivamente a la
instrucción caritativa y a la educación cristiana de los niños pobres y abandonados.
El primero lo consiguió para las niñas; el segundo para los niños. Y estos son
los dos tipos de Institutos según los cuales se forman otros”.
En
otro momento, respondiendo a una autopregunta retórica, el canónigo Blain se
plantea la existencia de precursores de las obras apostólicas escolares de
Barré y De La Salle ,
y hasta se anima a citar algunos: “¿Es cierto que la Institución de las
Escuelas Cristianas es tan reciente? Si se contemplan las circunstancias, lo
reconozco: es de fecha reciente. Son el reverendo Padre Barré, Mínimo, y el
Señor De La Salle
los que parecen ser sus primeros autores. Si se les quiere dar un origen más
antiguo en Francia, se encontrará un esbozo en los establecimientos de las
religiosas Ursulinas, en las instituciones de las Hijas de Nuestra Señora, de la Señora de Lestonac, de las
hijas de nombre parecido fundadas por el Señor Fourier, párroco de Mataincourt,
y en fin, las Damas Grises, que deben su nacimiento al Señor Vincent y a la Señora Le Gras”.
Interesante colección de experiencias previas, a tener en cuenta, sin duda.
Aunque, al final, como no podía ser menos, el canónigo ruanés concluya
defendiendo reiteradamente su tesis: “Si se examina en su profundidad, en
relación con su objeto y su principal fin, no hay nada más antiguo” que las
Escuelas Cristianas de Barré y De La
Salle ; el primero para chicas y el segundo para chicos”.
![]() |
| Ruan (Francia) |
¿Hasta
qué punto es todo esto tal como lo cuenta Blain, y Rigault con él? ¿No se habrá
extralimitado el primitivo biógrafo lasaliano en su loa al Padre Barré, cuyo
prestigio en Ruan, ciudad en la que Blain estuvo incardinado la mayor parte de
su vida, era muy alto? ¿No se dejaría llevar por aquella corriente popular de
simpatía hacia el santo Mínimo, hasta exagerar su influencia sobre el joven
canónigo de Reims? No hay que olvidar, por otra parte, que Blain conoció a De La Salle en sus últimos años de
vida, y hasta podría considerársele como uno de sus amigos; tenía, por ello,
sobradas razones para conocer en profundidad el alma del anciano Fundador[1].
En
definitiva, es posible que haya algo de cierto en todas nuestras suposiciones.
Pero lo que no se puede poner en duda es la influencia, mayor o menor, que ejerció
sobre De La Salle
el pensamiento espiritual y las obras apostólicas puestas en pie por iniciativa
del santo Mínimo, influencia que llegaría hasta Juan Bautista a través de
algunos amigos comunes, como Roland y Nyel, y también mediante el encuentro
personal y el intercambio epistolar, por más que no nos quede constancia
material de este último.
Hermano Josean Villalabeitia
[1] El
Hermano Saturnino comenta la intervención del canónigo Blain en la cabecera del
moribundo De La Salle ,
para tratar de aclarar el delicado problema de la suspensión de sus facultades
como sacerdote, que se gestaba en el arzobispado contra el fundador de los
lasalianos. Blain, buen conocedor del tema por ser uno de sus protagonistas, lo
cuenta al detalle, pero no ha quedado ningún registro documental más sobre el
incidente, por lo que nada concreto se ha llegado a saber en firme. De
cualquier manera, da la sensación de que Blain, más que gestionar, como un
funcionario diocesano más, un asunto oficial del arzobispado, lo que hace es
preocuparse por resolver las dificultades de un amigo personal.
sábado, 1 de noviembre de 2014
Hermanos de La Salle en Cuba
Testimonio del Hermano Luis Franco Aguado sobre sus 24 años en Cuba, desde el discernimiento con el Hermano Superior General de la época hasta los últimos tiempos, pasando por todos aquellos años de presencia en Cuba.
En el testimonio del Hermano Luis, destaquemos los abundantes e inolvidables "regalos" que se trajo de aquellas tierras caribeñas.
El testimonio completo lo tenéis AQUÍ.
En el testimonio del Hermano Luis, destaquemos los abundantes e inolvidables "regalos" que se trajo de aquellas tierras caribeñas.
El testimonio completo lo tenéis AQUÍ.
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