jueves, 22 de diciembre de 2016
lunes, 19 de diciembre de 2016
Hermano Victorino, un apóstol lasaliano en Cuba
El Hermano Victorino
se llamaba, en realidad, Augustin Arnaud Pages; había nacido en Francia y vivió entre 1885 y 1966. Desarrolló su misión lasaliana
en diversos lugares, pero son, sobre todo, sus
alumnos de Cuba quienes, a partir del recuerdo imborrable que les dejó su figura,
han acometido la tarea de difundir su vida y su obra. Y lo están haciendo con una
dedicación y una eficacia realmente admirables.
Contagiado, en cierta manera, por el entusiasmo de estos lasalianos
caribeños, el Instituto de los Hermanos de las Escuela Cristianas inició hace ya
algunos años la causa de beatificación
del Hermano Victorino, que avanza poco a poco por los intrincados caminos de la
burocracia eclesiástica. De hecho, la Positio sobre su vida y virtudes, primer
paso indispensable en el tortuosos camino hacia los altares oficiales, fue presentada en Roma ahora hace un año,
aproximadamente. Y su caso continúa en atento estudio, ahora en los despachos romanos
de la Congregación para las Causas de los Santos.
Pero, ¿quién fue, quién
es el Hermano Victorino? ¿Cuáles son los datos más importantes de su biografía? ¿Por qué destacó en vida e impresionó de tal manera a cuantos le conocieron
de cerca?
Existe en Internet un
interesante vídeo, de menos de un cuarto de hora de duración, que responde con
imágenes y comentarios a todas estas preguntas y algunas más.
Quienes estén interesados
en conocer mejor la figura del Hermano Victorino,
de La Salle, pueden ver este vídeo pinchando AQUÍ.
![]() |
Presentación oficial de la Positio sobre el Hermano Victorino, en Puerto Rico, el pasado 16 de abril |
lunes, 12 de diciembre de 2016
Mapa Lasaliano Interactivo
Lo que anuncia la página
web que proponemos es
un Mapa Interactivo ILDP
2016

No hay más que ir pinchando
en los distintas sugerencias que se indican en la columna de la izquierda de la
pantalla para tener acceso a una obra
lasaliana concreta. Tener acceso significa: algunas fotos de la obra o presencia lasaliana en cuestión, una sintética descripción de la misma o de sus proyectos más importantes, una dirección postal y una página web de la obra, para quienes
estén interesados en ampliar conocimientos.
Una página interesante, con
un caudal de información lasaliana
ciertamente enorme, a disposición de cuantos estén interesados en la obra
de los seguidores de san Juan Bautista De La Salle a lo largo y ancho de
nuestro mundo.
Quienes deseen consultarla
pueden hacerlo pinchando AQUÍ.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Hermanos, Hermanas, Lasalianos todos ¡EN MISIÓN!
Los lasalianos nacimos para la
misión, componemos una institución apostólica, intensamente apostólica
subrayaría yo, y si nos olvidamos de la misión, si nos retiramos de la misión,
nuestra vida perdería gran parte de su sentido.
Sea cual fuere la
edad de la que presumimos, seguimos en la brecha apostólica, anunciando el
Reino, evangelizando, educando… aunque, por supuesto, esto hayan de
desarrollarlo los más mayores de manera distinta de cómo lo hacen los jóvenes,
o de como lo hacían ellos mismos cuando eran más jóvenes.
Los lasalianos de cierta edad puede que tengan la
sensación de que algunos apostolados han dejado de estar ya a su alcance -aunque esto habría que discutirlo con algún
detenimiento- pero de ninguna manera se
han quedado sin misión.
Este año 2016 que comienza ya a tocar a su fin ha sido ocasión fantástica para que todos los Lasalianos continuemos comprometidos en la misión. Internet ha sido un espléndido testigo de esto que comentamos.
Como muestra de ellos, presentamos dos cortos vídeos que proclaman las grandezas de la misión lasaliana. Ambos tienen su origen en México. Uno de ellos lo presentan los Hermanos de La Salle y el otro las Hermanas Guadalupanas de La Salle.
Son dos simples muestras de mucho y bueno que hay por esos mundo lasalianos internacionales...
Para ver el vídeo de los Hermanos pinchar AQUÍ.
Para ver el vídeo de las Hermanas pinchar AQUÍ.
Y en cualquier caso,
¡ánimo con el compromiso misionero lasaliano!
¡Viva Jesús en nuestros corazones!
¡POR SIEMPRE!
miércoles, 9 de noviembre de 2016
La misión de La Salle, en música
Una hermosa canción lasaliana
que es mucho más que música
Porque es unión de tierras intensamente lasalianas: Perú, Bolivia y Cataluña.
Porque es unión de Hermanos y laicos, todos ellos intensamente lasalianos en su corazón.
Porque habla de Dios, de fe, de comunidad, de bendición...
Porque habla de jóvenes, de escuela, de compromiso, de pobres...
Porque habla de la misión de La Salle.
¡Que la disfrutéis!
Podéis oírla y disfrutar del fantástico espectáculo lasaliano pinchando AQUÍ.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Griñón: Cien años educando
El pasado día 22 de octubre tuvo lugar la inauguración oficial del centenario de la llegada
de los Hermanos de las Escuelas Cristianas a Griñón, localidad situada a unos
40 km de Madrid, en España.
Historia.- Todo comenzó cuando
el 20 de octubre de 1916 tres
Hermanos de La Salle llegan a Griñón para abrir la nueva Casa de Formación de
Hermanos de La Salle. Los primeros tiempos son años tranquilos, de austera formación
para la Escuela Cristiana.
Unos cuantos años después, en tiempos de la Segunda República
y, sobre todo, de la Guerra Civil, llegan tiempos de incertidumbre y violencia. El momento más dramático, sin duda, fue el martirio de once Hermanos
y un fiel servidor laico de la casa, que fueron beatificados en 2013.
Superados aquellos momentos dolorosos, breves pero muy duros,
se recuperó la tradición interrumpida y cientos
de jóvenes candidatos a la vida de Hermano y de jóvenes Hermanos continuaron
pasando por las distintas instalaciones de Griñón para formarse en la vida lasaliana,
como Hermanos educadores de las clases populares.
A partir del año 2000, las instalaciones de la casa se acomodan y enriquecen para abrirse a cuantos chicos y chicas de los alrededores estén
interesados en recibir formación en La Salle. Hoy el Colegio La Salle-Griñón cuenta con alrededor del millar de alumnos de todas
las edades y niveles de estudio, y ha perdido por completo su carácter de casa de
formación para Hermanos. Es, sin duda, una institución educativa de prestigio en toda la comarca e incluso más allá de ella.
Eso sí, además del Colegio, continúa residiendo en Griñón una comunidad de Hermanos ancianos, mientras
que las antiguas salas del noviciado se han adaptado para servir de casa de acogida
y oración a cuantos estén interesados en utilizarlas. Se trata del conocido como Centro "La Salle-Siquén", que acoge
todos los años distintos grupos de personas llegadas para un retiro espiritual,
un curso de formación, convivencia, etc.
Centenario.- La celebración del centenario de La Salle-Griñón quiere ser una acción
de gracias a Dios por los dones recibidos del Señor y un homenaje y un reconocimiento a todos los participantes en estos
cien años de historia lasaliana para tomar nuevo impulso y continuar educando.
Están programadas
actividades religiosas, culturales, educativas y deportivas; encuentros de
protagonistas que han vivido parte de esta historia: Hermanos, antiguos
formandos, antiguos profesores y alumnos del colegio, vecinos de Griñón y
pueblos de alrededor.
La clausura del
centenario será el día 3 de junio de 2017 con la presencia del Hermano Robert
Schieler, Superior General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
Este primer centenario es una magnífica ocasión para evocar el rico y glorioso pasado de la querida casa lasaliana, para agradecer el gran bien
realizado en el campo de la educación a través de la multitud de
maestros formados en sus aulas y repartidos por toda España, y para seguir comprometidos con la misma
tarea educadora aunque ahora desde otros paradigmas, con otros objetivos y para
otros destinatarios.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Desde la isla de los bucaneros
Hermano Carlos Elías Cruz:
"Evangelizar es comprometerse"
El Hermano Carlos con un grupo de niños, alumnos de una escuela lasaliana de la isla de la Tortuga |
«La gente cuando pasa hambre no tiene futuro»
Carlos
Elías Cruz es Hermano de La Salle, argentino y tiene 43 años. Cuando en 2010
Haití se vio sacudido por un terremoto, se «sacudieron» sus entrañas y dijo a
sus superiores: «Siento que debo estar allí». A partir de ese momento cambió su
vida. Hace cinco años su biografía es nueva. La isla de la Tortuga donde vive,
ha tejido también su existencia, esperanza y consagración. Carlos sonríe
continuamente. Cuando nos habla de hambre, muerte o soledad, no pierde la luz
de la alegría. Hay algo que le dice y nos dice, que el sitio de la vida
religiosa está allí donde no llegan los focos, ni la noticia… Allí donde la
vida está en cuestión por algo tan antiguo y, desgraciadamente, tan nuevo como
el hambre.
Cuéntanos tu impresión al
llegar a Haití…
En primer lugar fue una
sensación de pánico. Cuando llegué a Puerto Príncipe empezamos a recorrer todas
las tiendas de campaña que se habían establecido en las plazas y al lado de los
edificios… todas las casas estaban destruidas, la gente vagaba sin sentido, con
la mirada perdida, pero me llamó especialmente la atención el silencio. Ese
silencio lleno de un dolor sobrecogedor para el cuál yo no tenía palabras ni
estaba preparado, pero era el lugar donde había decidido y querido estar:
acompañando el sufrimiento de tantas personas que lo habían perdido todo.
Al poco tiempo de estar allí,
en Puerto Príncipe, los Hermanos me dijeron que estaban construyendo unas
escuelas para acoger un grupo de niños víctimas del terremoto y que necesitaban
un hermano que llevara la organización en la isla de la Tortuga. En seguida
dije que sí. No sabía muy bien a qué me comprometía e, incluso,
dónde estaba la isla de la Tortuga, pero dije “sí”.
Un sí incondicional a algo
desconocido… ¿Cómo es la isla de la Tortuga?
La isla de la Tortuga está a 10
horas de viaje de Puerto Príncipe, es la isla más alejada de la capital de
Haití. En ella viven actualmente aproximadamente unas cuarenta mil personas. Es
una isla muy famosa por sus leyendas de piratas, incluso se la conoce como “la
isla de los piratas”.
En esta isla la gente vive o,
mejor dicho, sobrevive de lo que siembra: manís, una legumbre parecida al
frijol, batatas, cebollas… y con esto, siempre que la lluvia lo permite, la
gente va sobreviviendo. Cada familia siembra alrededor de su casa, pero el
terreno es pedregoso y hay muy poca tierra cultivable, la isla es una roca.
También son muy populares los plátanos, un alimento imprescindible y básico
para la alimentación y la economía, además del mango y las bananas dulces. Es
decir, es una isla, en un lugar paradisíaco, donde la gente pasa hambre.
Describes una economía de mera
subsistencia…
Totalmente. El movimiento
económico es muy rudimentario, prácticamente inexistente, es una economía de
trueque donde la gente funciona y vive al día. En la isla todos dependemos de
lo que la naturaleza quiera darnos. Además, al ser una isla tan pequeña y
rocosa, hay muy pocos lugares donde poder sacar agua dulce. La gente, en medio
de las rocas, extrae como puede algunos cubos de agua para el aseo y la cocina,
pero esto no da para regar los cultivos o crear sistemas de regadío que
permitan una agricultura más extensa. Otro medio de subsistencia son los
cabritos. Casi todas las familias tienen dos o tres cabritos que, tras
criarlos, los venden para comer. También usan el carbón como medio de
subsistencia, pero esto está suponiendo la tala indiscriminada de árboles y la
consiguiente deforestación de la isla, ya que la gente corta los árboles para
vender el carbón en Puerto de Paz a cambio de unas monedas. Son estos los
medios con los que la gente puede vivir o, mejor dicho, sobrevivir.
En
ese contexto, ¿Hay lugar para pensar en educación?
En la isla hay escuelas
nacionales y protestantes, pero la presencia educativa nació con los hermanos
de La Salle hace 40 años. Ellos fueron los que iniciaron la labor educativa en
la isla y la expandieron en diferentes centros de enseñanza. Gracias a aquellos
hermanos arriesgados y valientes, nosotros hoy podemos ofrecer siete obras
educativas en la isla. Son siete presencias humildes y muy sencillas, pero para
la gente y, sobre todo, para los niños son presencias de esperanza.
¿Cómo es vuestra presencia
comunitaria?
En la
actualidad estamos cinco hermanos: un español, tres haitianos y un argentino.
Mi trabajo es la dirección general de cinco escuelas y coordinar el sector
Haití, a nivel educación lasaliana, es decir, me toca coordinar las escuelas
de La Salle de Haití. Y mis hermanos de comunidad están también colaborando en
los proyectos educativos y solidarios que estamos implementando en la isla.
El Hermano Carlos en su pequeño almacén-librería, al servicio de toda la isla |
sábado, 8 de octubre de 2016
Materiales diversos sobre el santo Hermano Salomón
El próximo día 16 de octubre de 2016, domingo,
será declarado santo el Hermano Salomón Leclercq,
del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle)
El Hermano Salomón fue
martirizado durante la Revolución Francesa, el 2 de septiembre de 1792, en el jardín
del convento de los Carmelitas de París, junto a otros 165 compañeros de martirio,
todos ellos sacerdotes o religiosos.
El martirio del Hermano Salomón forma, en realidad, parte de
lo que se han llamado "masacres de septiembre",
una serie de juicios sumarísimos y ejecuciones en masa que se desarrollaron entre
el 2 y el 7 de septiembre de 1792. Se trata de uno de los episodios más
sombríos de la Revolución Francesa. Los historiadores no se ponen de
acuerdo acerca de los motivos que indujeron a cometer unos actos tan
irracionales y en circunstancias tan particularmente terribles para los
prisioneros.

Ya hemos comentado en
este blog algunos aspectos del martirio del Hermano Salomón, su beatificación
y el proceso hacia su canonización, ahora a punto de concluir con éxito. Los interesados
pueden leerlos pinchando AQUÍ.
Proponemos a continuación una página web en la que hacerse con numerosas imágenes, cartas autógrafas,
comic conmemorativo y algunos otros documentos, en diferentes lenguas, todos
ellos relacionados con el santo Hermano Salomón. Los interesados pueden encontrarlos pinchando AQUÍ.
Todos los lasalianos
nos alegramos con el próximo ascenso a los altares de la Iglesia
Católica del primer Hermano mártir. Él
abrió una ruta por la que marcharía más tarde muchos compañeros más, que,
derramando su sangre, proclamaron la absoluta primacía de su fe cristiana
y de su ministerio educativo de evangelización.
Querido Hermano
Salomón, lasaliano, haznos valientes como tú y ruega por nosotros a Dios.
viernes, 30 de septiembre de 2016
Un pionero de la inculturación
El beato Hermano Rafael Luis Rafiringa (1856
- 1919)
Aunque beatificado por la Iglesia universal hace ya seis
años, el Hermano Rafael Luis Rafiringa apenas es conocido fuera de su tierra.
Allí sí, en Madagascar el beato Rafiringa es toda una autoridad en muy diversos
campos.
Como líder patriótico, por ejemplo, por sus rifirrafes con
los colonizadores franceses, que llegaron a encarcelarlo por creerlo implicado
en un complot anticolonial. Sin embargo, al final Francia terminaría
concediéndole una medalla por su contribución a la paz y a las buenas
relaciones franco-malgaches. Y es que, más que antifrancés, Rafael Luis era,
sin discusión, promalgache.
El beato Rafiringa es también apreciado en Madagascar como
líder católico, pues cuando los misioneros franceses tuvieron que abandonar aquella
isla, junto con sus demás compatriotas, Rafael quedó al frente de la joven
iglesia malgache, que vivía momentos complicados en rivalidad con las
religiones tradicionales del país y los influyentes protestantes.
El Hermano Rafiringa fue también un educador excelso, con una
confianza inagotable en el valor de la escuela para formar personas y
cristianos. Y un gran conocedor de su lengua materna, que le llevó a ser
elegido académico de la lengua malgache; uno de los escasos indígenas de
aquella naciente institución de europeos. En realidad, si destacó como
estudioso del malgache, fue asimismo escritor en dicha lengua, prolífico y de
calidad, que a veces alternaba con el francés.
Por fin, el Hermano Rafael Luis Rafiringa destacó por su
santidad, de modo que el santuario de Soavimbahoaka -“la colonia bendita del pueblo”, como a él le
gustaba llamarla-, donde reposan sus restos, es hoy un lugar de peregrinación
en el que nunca faltan devotos deseosos de presentarle sus cuitas, darle las
gracias por los dones recibidos o pedir algún favor por su mediación.
Rafael Luis Rafiringa es, ciertamente, una figura que hay que
tener muy en cuenta en Madagascar... Aunque fuera de la isla también, según
vamos a comprobar.
El primer religioso malgache.- Aprovechando
la aparición de la versión española de una selección de notas personales del beato,
tituladas “Frutos de cuatro años de guerra”, y de algunas de sus cartas, podemos
hacernos una idea más precisa de la visión que Rafiringa tenía sobre distintos asuntos
que nos interesan, como la cultura e idiosincrasia de los pueblos, la necesidad
de preparar a los misioneros para que realicen con tacto y prudencia su labor
en tierra extranjera o la excelencia de la escuela como instrumento de
evangelización. Pero antes de presentar el pensamiento de nuestro beato sobre
estos asuntos, esbocemos en pocas pinceladas algunos datos biográficos que ayuden
a enmarcar mejor su figura.
Nacido en 1856 muy cerca de la capital, Antananarivo, el
pequeño Rafiringa es uno de los primeros alumnos de la escuela que los Hermanos
de La Salle franceses acaban de abrir en Madagascar. En 1869 recibe el bautismo
y toma el nombre de Rafael. Siete años más tarde solicita el ingreso en la congregación
de sus maestros; será el primer religioso nativo de la isla, llamado en
religión Hermano Rafael Luis. En 1883, cuando los franceses son expulsados del
país, nuestro Hermano, único religioso de la isla, queda al frente de la
incipiente Iglesia local hasta el regreso de los misioneros, tres años más
tarde. Tendrá que presidir cultos, organizar reuniones, predicar, explicar el
catecismo, visitar a los enfermos, bautizar... Los misioneros, a su regreso, se
sorprenderán de la vitalidad que anima a su grey nativa, que creían marchita.
En 1902 Rafiringa es nombrado miembro de la Academia de Madagascar, que se
ocupa fundamentalmente del estudio del malgache. Fallecerá en Fianarantsoa en
1919 y será proclamado beato en 2009.
Rafiringa escribió numerosas obras originales en malgache, tanto
de contenido religioso como profano, y tradujo unas cuantas más del francés.
Compuso asimismo infinidad de poesías y teatrillos con destino a sus alumnos,
así como sencillos artículos piadosos. Sus trabajos de lingüista competente y
sus colaboraciones en el renombrado diccionario francés-malgache de
Abinal-Malzac conservan su vigencia. Según confesaba nuestro beato a un
misionero francés amigo, “le escribo en malgache para que se acuerde de nuestra
lengua y porque me siento más libre para expresar mi pensamiento”. A pesar de
dominar a la perfección el francés, resulta, pues, incuestionable la apuesta
que el Hermano Rafael Luis mantuvo permanentemente en favor de su lengua
materna.
La cultura de los pueblos es obra de
Dios.- La primera afirmación del beato Rafiringa que debemos considerar
es capital en su pensamiento: “Los usos y costumbres, las maneras de cada
nación, no son inventos de los hombres, sino obras de la sabiduría divina y así
debemos respetarlos”. Para fundamentar su convicción, Rafael Luis no duda en acudir
a la Biblia como sólida autoridad indiscutible: “Habiendo dicho Dios a nuestros primeros
padres «creced, multiplicaos y llenad la Tierra», los hombres se desparramaron
por todas partes. Así se formaron naciones distintas por sus climas, paisajes, dones...
Y todas esas diferencias influyeron de tal manera en los habitantes de cada lugar
que terminaron por formar países que son totalmente distintos unos de otros”.
Pero
también el Nuevo Testamento inspira a nuestro beato razones para subrayar la
importancia de la cultura de cada pueblo: “En los Hechos de los Apóstoles se
lee que los distintos grupos que asistían a la predicación del día de Pentecostés
escuchaban hablar a los Apóstoles cada cual en la lengua de su país, y no que
todos escuchasen el idioma de los Apóstoles. Esto nos enseña que los Apóstoles
y los misioneros, sus sucesores, al llevar el Evangelio a otras naciones, deben
procurar introducir en ellas la religión cristiana sin alterar sus usos y costumbres.
Porque en el concepto «lengua» podemos englobar todo lo que distingue a un
pueblo de otros”. Y Rafiringa remata su reflexión con una cita culta: “Como
dejó escrito Darmesteter, «las lenguas son como espejos en los que se reflejan
los hábitos mentales y la psicología de los pueblos»”. Ciertamente habría que
matizar la literalidad de las palabras de nuestro Hermano, aun cuando el meollo
de lo que quiere explicar pueda comprenderse y aceptarse sin mayor dificultad,
y hasta nos deje sorprendidos.
En lo
que hace a la misionología, la conclusión no se hace de rogar. Y llega de boca
de un nativo educado por misioneros extranjeros, que tiene frescas todavía, seguramente,
algunas de sus primeras experiencias al respecto: “Por todo esto, es esencial
para un misionero conocer los usos y costumbres, los hábitos, la manera de
pensar de la nación a la que es enviado. Si no los conociera, solo por milagro podría
tener éxito en su apostolado”. Luego, la comparación con que cierra sus
consideraciones no tiene desperdicio: “Los infieles son enfermos cuyo médico es
el misionero. Y un médico que no conociera al enfermo, ¿cómo podría curarlo? Lo
más probable es que lo hiciera morir”.
No queda
ahí la cosa. Esta importante obra de Dios que es la idiosincrasia peculiar de
los pueblos reclama, en opinión de nuestro beato, algunos compromisos más: “Ya
que la misión de convertir a los paganos exige, como cualquier profesión,
ciertas cualidades y conocimientos especiales por parte de los misioneros,
parece natural que haya una casa de formación preparatoria para los futuros evangelizadores,
en la que puedan adquirir dichas cualidades y conocimientos”.
Refiriéndose
más concretamente a los misioneros extranjeros llegados a su tierra, la
conclusión general adquiere tintes muy específicos: “A los sacerdotes y
religiosos de Madagascar no les basta conocer a fondo lenguas como el latín, el
griego o incluso el hebreo. Es preciso que dominen bien la lengua malgache,
desde la ortografía y la gramática hasta la sintaxis, que sean capaces de hablar
correctamente en público, y hasta de escribir poesía. De otra forma, los nativos
los tomarán por fantoches del malgache y no como a auténticos malgaches”.
También
sus propios Hermanos.- Si pensamos que sus superiores fueron todos
franceses, y que Rafiringa no ejerció cargos de relieve en su congregación, resulta
fácil imaginar que tales planteamientos tuvieron que provocar ciertos roces. Es
lo que se entrevé al fondo de algunas de sus cartas, en las que, a pesar del
conflicto latente, nuestro beato de ninguna manera disimula su visión: “El
Hermano malgache debe ser cultivado. Es necesario que sus facultades
intelectuales sean ampliamente desarrolladas”.
A
la hora de concretar propuestas de formación para sus compañeros de patria y congregación,
Rafael lo tiene claro: “Estos Hermanos deben conocer a fondo la lengua malgache
y su literatura. El Hermano malgache está llamado a hablar en público para
hacer de intérprete de un Superior o explicar ideas que desea transmitir en
profundidad; en esas ocasiones debe imponerse por su habilidad en el manejo de
la lengua. Si solo se expresara con un lenguaje pueril o tosco sería
despreciado, y el desprecio mata”. Llama la atención que el Hermano Rafiringa anticipe
posibles consecuencias vocacionales graves si no se adoptan con responsabilidad
estos planteamientos: “No debería sorprendernos que Hermanos jóvenes poco
formados en la cultura malgache pierdan su amor por la vocación; y es que
sufren y hacen sufrir a su alrededor. Felices si no cubren, además, de
vergüenza a su comunidad, su misión y la religión”.
Cuando
habla de esta manera y se manifiesta con tanta rotundidad, nuestro beato tiene
muy presentes algunas experiencias personales: “He llegado a ver en las audiencias
del palacio del Primer Ministro a nativos formados en Europa ¡que necesitaban
un intérprete malgache!” Y, como remate de su reflexión, recurre de nuevo a las
metáforas sanitarias: “Del mismo modo que un malgache enfermo no encontrará
fuera de su isla el buen aire que, conforme a su naturaleza, le ayude a recomponer
su salud, tampoco podrá encontrar en tierras de otra nación una educación
conforme a su mentalidad”.
La
escuela, instrumento privilegiado de evangelización.- Rafiringa tiene
también clara otra cuestión: “La educación de la
juventud en las misiones es uno de los medios más eficaces para hacer que la
religión eche raíces entre los paganos, porque es a través de ella como los
principios de la religión pueden arraigar, con las primeras impresiones
infantiles, en todos los rincones del alma, e ir creciendo con ella”.
Pero,
como es lógico, no todas las escuelas resuelven de manera satisfactoria los
retos que la inculturación reclama. De ahí que el Hermano Rafael Luis proponga
prestar especial atención a ciertos temas que en él resultan ya una constante:
“Dado que la mentalidad malgache contrasta con la de los europeos, y que el
estilo de la escuela debe tener en cuenta la mentalidad de los pueblos, es evidente
que en la educación de la juventud malgache debe usarse el estilo malgache, y
no el estilo de otras naciones. De no hacerlo así, la escuela mataría o
embrutecería las facultades intelectuales malgaches, en lugar de fortalecerlas
y hacer que florezcan”.
Puestos
a elegir un modo concreto de iniciar a los jóvenes en la fe cristiana, una
especialidad educativa le parece particularmente eficaz: “Como las familias
paganas son todavía extrañas a la fe, y por consiguiente incapaces de dar educación
cristiana a sus niños, un internado bien llevado compensa con creces este
inconveniente”. Buen conocedor de las virtudes evangelizadoras de los
internados por haber estado él mismo interno con los Hermanos de La Salle, Rafiringa
las describe valiéndose incluso de metáforas bíblicas: “Los niños internos, al permanecer
con el educador día y noche, son entre sus manos como arcilla en manos del
alfarero. Así puede él formarlos mediante una educación más continuada que a
los demás alumnos”. Además, en un internado se cultivan distintas facetas de la
educación de la persona, y no solo las intelectuales: “En un país de paganos
hay que cristianizar a estos chicos en todo su ser y hacerlos rebosar de
espíritu cristiano por todos sus poros”.
Aunque
la influencia del internado nunca debe arrebatar a los niños sus raíces
nativas: “La nación indígena, tal como Dios la creó, ha de ser educada como una
nación cristiana e indígena. Que sin dejar de ser lo que son, siempre, en todo,
por todo y en todas partes, su vida y sus acciones estén impregnadas de
espíritu cristiano”.
No cabe
duda de que el beato Rafiringa debía de ser un educador peculiar. Él mismo
cuenta, en una de sus cartas, que compuso “una obra sobre los proverbios
malgaches” en la que ella exponía “muchas grandes verdades, sobre todo para uso
de los misioneros educadores”. Cuando el texto llegó a manos de uno de sus
compañeros franceses, este exclamó: “Hay que imprimir este trabajo y dar un
ejemplar a cada maestro”. Parece ser que contenía críticas bastante fuertes “hacia
algunos educadores, sobre todo hacia los extranjeros más torpes, que jamás me
habría atrevido a expresar de no habérmelo solicitado”. Y, a modo de excusa definitiva,
Rafiringa añade: “Aunque esas verdades se encontraban ya en los proverbios
malgaches y de ninguna manera son, por tanto, una invención mía”.
En
resumidas cuentas, el beato Hermano Rafael Luis Rafiringa merecería un puesto
de honor entre cuantos se interesan por la labor misionera; en particular, entre
quienes defienden la necesidad una adecuada inculturación de la vida y el
mensaje cristianos en las sociedades que los acogen. En estas cuestiones Rafiringa
fue, sin duda, un pionero, en tiempos de misioneros expatriados culturalmente
prepotentes, poco dados a plantearse estas cuestiones. Pensemos que estamos
hablando de un indígena que vivió hace más de un siglo en una isla remota en
plena ebullición colonial. Casi nada.
Josean Villalabeitia
lunes, 19 de septiembre de 2016
La Salle: Solidaridad que salta fronteras
Desde los primeros momentos de su
fundación los Hermanos de La Salle han pensado en los pobres.
En realidad, los pobres son el
origen primordial de la aventura lasaliana, que encuentra en la escuela
cristiana el mejor instrumento para sacarlos de la marginación e introducirlos
en la sociedad y en la Iglesia como lo que son: ciudadanos a carta cabal e
hijos amados de Dios. Más aún: según el Evangelio, los pobres son los
preferidos de Dios.
En la escuela cristiana se
prepararán para el trabajo, espléndida puerta de entrada a la vida plena en
sociedad, aprenderán rudimentos de cortesía para no desentonar cuando se hallen
entre gentes de otro nivel social y se formarán como cristianos que conocen
bien su fe y los compromisos prácticos que comporta, hacia la Iglesia y hacia
sus semejantes.
Y todo esto, pensado, animado,
desarrollado... desde una comunidad. Porque un lasaliano solitario, aislado, no
tiene sentido, como tampoco lo tendría un lasaliano al que no le importase la
educación de los niños y los jóvenes, que no se sintiera interpelado e
impulsado a hacer algo en favor de los pobres, o que planteara la misión
lasaliana, en la escuela o fuera de ella, desligada del interés pastoral y de
cualquier preocupación evangelizadora.
Hermanos de las Escuelas
Cristianas, ¡eso es! El nombre lo dice casi todo...
Tempranas
inquietudes misioneras.- Cuenta la historia que, cuando Juan Bautista De La Salle todavía
vivía, los lasalianos decidieron ya salir de Francia para abrir una escuela en Roma,
que por aquella época era la cabeza de los Estados Pontificios, con el Papa
como responsable supremo a la cabeza. En la capital transalpina pretendían
desarrollar sus planteamientos pedagógicos y evangelizadores, al tiempo que
anunciaban a todo el mundo la fidelidad que los Hermanos de las Escuelas
Cristianas guardaban al obispo de Roma, en un momento en que no pocos jerarcas eclesiásticos
galos preferían apostar por una Iglesia auténticamente francesa, desligada de
la cátedra de San Pedro, cuyo comportamiento en relación con los franceses no
parecía convencerles del todo.
Y a Roma se fue en 1702 el bueno
de Gabriel Drolin, un Hermano profundamente fiel a De La Salle y sus Hermanos a
pesar de los malos momentos que de vez en cuando le tocó soportar.
La gran
expansión.- Sin embargo,
la gran explosión misionera del Instituto de los Hermanos tendrá lugar mediado
el siglo XIX, aun cuando para esas fechas hubiesen ya fundado fuera de Francia,
en países como Bélgica o Suiza, e incluso en colonias francesas lejanas como
Martinica, Guyana o la isla de La Reunión. Además, en 1837 se había hecho, por
fin, realidad el viejo sueño de fundar en Canadá, y poco más tarde La Salle
entrará también en Estados Unidos.
Pero habrá que esperar hasta las
inmediaciones de 1850 para asistir al inicio de un proceso que continuará sin
descanso casi hasta finales del siglo XX, con fundaciones que a menudo tienen lugar
al ritmo de un país nuevo por año y otras veces de forma algo menos intensa, aunque
sin disminuir en ningún momento el entusiasmo misionero.
Niños y jóvenes necesitados de
los cuatro puntos cardinales convocan con fuerza a la aventura misionera lasaliana:
África -Egipto (1847), Argelia (1853),
Túnez (1854)...-, América -Ecuador
(1863), Colombia (1874), Chile (1877)...-, Asia -Turquía (1841), Malasia (1852), Singapur
(1852)...-, Europa -Alemania (1850),
Inglaterra (1855), Grecia (1858)...- La Salle responde siempre con generosidad
y audacia.
Precoces frutos de santidad.- Curiosamente,
dos alumnos de las primeras escuelas que los lasalianos fundaron en tierras
lejanas se hallan hoy en los altares oficiales de la Iglesia: el santo Hermano
Miguel Febres, que de niño estrenó la primera escuela de los Hermanos en
Ecuador, inaugurada en Cuenca en 1863, y el beato Hermano Rafael Luis
Rafiringa, alumno asimismo de la promoción inaugural de la primera escuela que
los Hermanos abrieron en Madagascar, en 1866.
Estas entrañables figuras
lasalianas, hoy universales, están proclamando, casi sin pretenderlo, la
extraordinaria fecundidad de la vida y el compromiso apostólico de aquellos
primeros Hermanos misioneros.
Momentos favorables.- Más
adelante, dos periodos históricos en particular van a ser especialmente propicios
a la expansión misionera del Instituto lasaliano. Por un lado, los años
inmediatamente posteriores a 1904, fatídica fecha en que los religiosos son
expulsados de las escuelas francesas y tienen que buscar, con imaginación,
nuevas formas de desarrollar su misión educativa y evangelizadora.
Una de las vías elegidas será
salir de su tierra. Aguardarán a veces cerca de las fronteras a la espera de
nuevos acontecimientos. Pero en otras ocasiones marcharán a países lejanos para
echar una mano a los compañeros que bregan por aquellas tierras desde hace
algún tiempo, o, sencillamente, a crear de la nada un nuevo plantel misionero,
con contagioso entusiasmo apostólico y plena confianza en la Providencia
divina.
Gracias al compromiso de estos
Hermanos franceses, proscritos de las escuelas de su tierra natal a comienzos
del siglo XX, pudieron ver la luz Distritos lasalianos hoy tan florecientes
como México, Brasil o Australia, por ejemplo.
Bajo el
impulso colonial.- Los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, que afectó muy
negativamente a la labor lasaliana en los países directamente implicados en la
contienda, significaron en escuelas y casas de formación de La Salle, sobre
todo en Europa, la recuperación de la tan añorada normalidad perdida.
Olvidados los sobresaltos bélicos
y con la vida ya normalizada, resurge el antiguo entusiasmo misionero que, a
decir verdad, nunca se había apagado del todo. Es el segundo gran momento
misionero de los lasalianos.
Una evidencia incontestable de la
pujanza de su compromiso en tierras lejanas son los datos. Así, entre 1946 y
1968 el Instituto lasaliano inicia su andadura en 25 nuevos territorios, ninguno
de ellos europeo o norteamericano. Hoy en día casi todos son ya países
independientes, pero en la época a la que nos referimos la mayoría eran
colonias dependientes de países del norte -12 africanos, 8 de Asia u Oceanía y 5 de
América Latina- que bullían en ansias de
liberación.
En muchos de ellos a los Hermanos
les atrapará la oleada independizadora de los años sesenta del siglo XX, que
supondrá un hito decisivo en el devenir de aquellos países y marcará su
historia de manera definitiva, con los lasalianos formando parte inseparable de
ella.
Misioneros como todos.- Los
misioneros lasalianos se parecen a tantos creyentes, religiosos o seglares,
que, impulsados por una llamada interior, que ellos atribuyen al Espíritu, han
decidido salir de las fronteras de su tierra originaria para extender el Reino
de Dios allende los mares.
Con todos ellos, los de La Salle han
debido resolver, con paciencia, los complicados retos de una adaptación a
costumbres y culturas casi siempre muy distintas de las propias. Al mismo
tiempo, se han tenido que enfrentar a la no menos sencilla tarea de inculturar la
fe cristiana y el Evangelio en las condiciones peculiares de los pueblos que
decidieron convertir en sus nuevos amigos.
Misioneros lasalianos.- Pero si
los misioneros lasalianos comparten con los demás esas tareas y condiciones propias
de la misión lejos de la cultura que uno ha mamado, lucen asimismo características
propias que los diferencian de otros proyectos misioneros, también necesarios y
hasta admirables. Porque los lasalianos pretenden ser fieles al carisma de La
Salle, a los criterios y maneras de actuar de su tradición, a la historia y la
espiritualidad lasalianas.
Así las cosas, los lasalianos
llevan a las misiones lo que ha sido su estandarte permanente a lo largo de los
siglos: la escuela cristiana; la preocupación por una educación integral de
niños y jóvenes; la catequesis y pastoral creativas, desarrolladas con seriedad
y exigencia; el interés prioritario por todos los pobres y necesitados, los
eternos marginados, y en particular por los analfabetos y alejados de la
educación; una manera de animar la misión profundamente comunitaria y en red,
compartiendo ideales y horizontes con muchas otras personas que desarrollan la
misión lasaliana en distintos puntos del planeta, a menudo de formas concretas
muy diferentes entre sí.

Los
últimos tiempos.- La misión lasaliana en nuestra época, fruto fecundo del camino
esbozado en los párrafos anteriores, ha adquirido unas dimensiones y unos
rasgos concretos que es interesante destacar:
· Personal autóctono.- Si en los primeros tiempos,
los protagonistas exclusivos de la acción misionera eran fundamentalmente Hermanos
que marchaban lejos de su tierra natal para evangelizar aquellos pueblos
lejanos, hoy La Salle se ha vuelto nativa en casi todos los lugares. La figura
del misionero extranjero, a menudo de edad y con largos años de presencia en el
país, es todavía visible en algunas naciones, pero, por lo general, tanto los
Hermanos como los seglares lasalianos, incluyendo aquí sus autoridades, son hoy
hijos del propio país, nativos que han optado por la vocación lasaliana y la
inculturan cada día a los ámbitos en los que actúan. La Salle habla hoy infinidad
de lenguas, se siente a gusto en múltiples climas y colores de piel, alaba a
Dios desde el corazón de gentes de todas las latitudes de la Tierra.
· Solidaridad.- Es un valor permanente en el baúl
de herramientas de los lasalianos. Pero, en la actualidad, la solidaridad
lasaliana salta fronteras y se hace cada día más rabiosamente internacional.
Solidaridad que significa personas que se mueven para comprometerse a fondo
donde quiera que se necesite su aportación. Solidaridad que supone
planteamientos, horizontes, modelos, objetivos... que pasan de un lugar a otro para
mejor servir y educar a los pobres. Solidaridad que conlleva financiación,
fondos con los que acudir en ayuda de los lasalianos que tiene retos urgentes y
pocos medios para responder como La Salle debe hacerlo. Solidaridad que se vuelve
oración ante el Dios de los pobres para que se les haga cercano y, en clave
lasaliana, toque los corazones de quienes pueden hacer algo por ayudarlos.
· ONG.- Organizadas las cosas funcionan
mejor. Por ello, los lasalianos hemos estructurado organismos de todo tipo que
nos permitan estar en contacto con nuestros Hermanos en dificultad.
Otra manera de
hacer realidad, en definitiva, ese lema que nos ha impulsado a los lasalianos
de la Arlep a lo largo del curso que ahora concluye. Y es que, desde el punto
de vista lasaliano, todo lo anterior, sencillamente, es justo y necesario.
Josean
Villalabeitia
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Número de países
en los que
hay obras lasalianas
|
|
África
|
21
|
América
|
23
|
Asia
|
15
|
Australia/Oceanía
|
3
|
Europa
|
18
|
TOTAL
|
80
|
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