martes, 17 de noviembre de 2015

La retirada de Nyel

Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (23)

Menos de tres años después de la llegada de Nyel a Reims funcionaban en la villa del champán tres escuelas para pobres de la comunidad de De La Salle y el laonés. Como la satisfacción parecía imperar, comenzaron a proponerles la apertura de otras escuelas en los alrededores. Por ello, a principios de 1682 De La Salle, que se estaba ilusionando más y más con el proyecto de las escuelas, decidió enviar a Nyel a estudiar algunos ofrecimientos que le habían llegado, tomar decisiones sobre el terreno, a la vista de las circunstancia concretas, y organizar las nuevas escuelas que pudieran surgir; a fin de cuentas, el que sabía de estas cosas era Nyel y no el canónigo. Así surgió la escuela de Rethel; luego, seis meses más tarde, la de Guisa[1], y por fin la de Laon, tierra natal de Nyel.


Tres años largos estuvo este ocupado en la fundación de escuelas para pobres por poblaciones más o menos cercanas de Reims, pero, en definitiva, lejos de la capital, donde continuaba siendo De La Salle quien se ocupaba de la comunidad de maestros y sus escuelas. Llegó así el verano de 1685 en que Nyel sorprendió a todos anunciando su decisión de regresar a Ruan, donde moriría un par de años más tarde, el 31 de mayo de 1687, pobre, como había vivido, entre los pobres del Hospicio General a quienes había servido con generosidad y entrega encomiables.

Pero, ¿la retirada de Nyel fue realmente una sorpresa? ¿O era algo que, al menos él, tenía bien pensado cuando seis años antes llegó a Reims? Porque a propósito de su figura resulta conveniente plantearse algunas cuestiones, por más que las respuestas que se ensayen no puedan estar basadas en ningún documento de su mano, ya que nada de lo que él pudiera haber redactado ha llegado hasta nosotros.

Durante casi los tres primeros años de la fundación lasaliana, Nyel no se movió de Reims y, en estrecho contacto con el canónigo De La Salle, fue enseñándole muchas cosas sobre las escuelas para pobres y sus maestros, y convenciéndole de adoptar ciertas decisiones; surgieron así las primeras escuelas y se organizó un primer esbozo de comunidad de maestros. Por aquel entonces, probablemente, las cosas funcionaban más al estilo de Nyel que al del canónigo. Luego, por propia iniciativa o por necesidades de la fundación, Nyel se alejó de Reims, y el proyecto comenzó a marchar en aquella ciudad por otros derroteros, seguramente más cercanos a lo que De La Salle pensaba y deseaba.

Parece claro, por ejemplo, que, a partir del alejamiento de Nyel, la comunidad de maestros de Reims comenzó a estructurarse de manera más firme: se fijó el nombre oficial del grupo, un hábito peculiar, un reglamento, etc., al tiempo que el Señor De La Salle comenzaba a trabajar con seriedad la interioridad de los maestros, pilar básico de su compromiso y estabilidad en la misión. Comenzaba ya más a ser la comunidad sólida que, probablemente, De La Salle deseaba que aquel grupo un tanto delavazado de maestros que Nyel había promovido en Ruan. Adrián no estaba allí; no sabemos si compartía esas decisiones o si, quizás, incluso, ni siquiera se las consultaron...

O tal vez estaba de acuerdo, pero prefirió permanecer en la sombra, convencido de que su verdadera comunidad, su lugar, estaba en Ruan. Quizás no se enteró demasiado al detalle o prefirió no meter baza para no interferir en un proyecto que, en definitiva, no era el suyo. Puede que el modelo remense, en el fondo, no se pareciera demasiado al que él pretendía configurar, probablemente al estilo de Ruan, a partir de un determinado Hospicio General que acabaría por construirse en Reims y dependería del municipio.

Puede asimismo que, sencillamente, sobrepasados ya ampliamente los sesenta años, por aquella época edad muy avanzada, se sintiera cansado o enfermo, o próximo al fin. Quizás Nyel no hubiera tenido, desde siempre, otra idea que cumplir de la mejor manera posible el encargo de la Señora Dubois, para regresar luego a Ruan; y cuando vio que el proyecto de las escuelas para pobres en Reims estaba en buenas manos y marchaba por vías de franco desarrollo, entendió que su trabajo había terminado allí y decidió regresar a la capital normanda, donde en el fondo estaba su vida y su corazón... No sabemos qué pasó; el caso es que Nyel se retiró del proyecto[2].

Ciertamente durante esos tres años y pico, entre principios de 1682 y el verano 1685, en que Nyel trabajó por los alrededores de Reims mientras De La Salle se encargaba de los maestros de la ciudad las cosas evolucionaron con rapidez. Tal como cuenta el Hermano Bernard, el primero de los biógrafos del canónigo, en la práctica “el Señor Nyel dirigía las tres casas de Rethel, Guisa y Laon, mientras que el Señor De La Salle dirigía y formaba la de Reims”. Es curioso que, según este Hermano, ambos dirigieran las casas, pero solo Juan Bautista formara la suya. ¿Qué significa aquí ‘formar’? Sea cual sea la respuesta, resulta evidente que se han configurado dos redes distintas de escuelas: la de Reims, animada por De La Salle, cuyos maestros, que ya no son los que apalabró Nyel, viven en una única casa, aunque trabajen en tres escuelas distintas; y la de Nyel, repartida por la región, con tres casas en tres poblaciones distintas, bastante alejadas entre sí, en cada una de las cuales vive un par de maestros  —tres a lo sumo—  que se ocupan de las escuelas de esa localidad.
Parece claro que la relación entre ambas redes no se perdió nunca, y que, para desesperación de De La Salle, Nyel nunca dejó de solicitar maestros al canónigo cuando
tenía necesidad de ellos. Incluso el sacerdote remense visitó algunas de las casas dirigidas por Nyel, porque Juan Bautista había participado en las gestiones para abrirlas y, además, algún maestro de estas escuelas procedía de la comunidad de Reims. Pero es evidente que el estilo de vida en casa, la manera de conducir las escuelas, la misma exigencia personal y grupal, tenían que ser muy diferentes en una red y en otra. En Reims había una persona liberada, con una excelsa formación y altas inquietudes espirituales, que había fijado reglamentos, oraciones, menús, reuniones..., porque el grupo era numeroso. Aquel director de la casa remense se había preocupado especialmente de la vida de los maestros fuera de su trabajo y, en particular, de su experiencia espiritual. Lejos de Reims teníamos tres parejas de maestros muy separadas entre sí, con un director que lo era en teoría, pero que en la práctica se movía mucho y no podía vivir demasiado tiempo con los maestros o, al menos, no con todos. Y, en cualquier caso, se ocupaba sobre todo de los aspectos profesionales.

Así llegó la decisión de Nyel de regresar a Ruan. De La Salle, que no tenía ninguna obligación de hacerse cargo de las tres escuelas, que funcionaban lejos de Reims y bajo los criterios de Nyel, pero que había caído ya en el providencial embrujo del apostolado escolar, se decide a aceptar el reto y a encargarse también de aquellas tres escuelas huérfanas. Así, desde octubre de 1685 el Señor De La Salle será el único responsable de seis escuelas para pobres, diseminadas por cuatro localidades distintas, con unos quince Hermanos a su cargo. ¿Hermanos o solo maestros? Porque, ¿quién sabe cómo habían andado las cosas en la red de escuelas y maestros de Nyel? Este será el primer problema con el que Juan Bautista tendrá que enfrentarse.

Hermano Josean Villalabeitia




[1] En 1681 hubo un intento de fundación en Guisa, por cuenta y riesgo de Nyel, que fracasó en pocos meses. Al año siguiente fue De La Salle quien recibió la invitación, envió a Nyel y, en esta segunda ocasión, la escuela cristiana de Guisa renació y se consolidó; duraría hasta la Revolución, más de un siglo después.
[2] Blain aporta su explicación: “Cuando Nyel salió de Ruan no había renunciado a regresar algún día. Su idea era dejar que sus cenizas descansaran en ella. Para poder hacer esto con seguridad de conciencia había pedido varias veces al Señor De La Salle, aunque en vano, que se hiciera cargo de la dirección de las tres escuelas […] Su edad y la imposibilidad de dotar a estas tres escuelas de maestros capaces fueron los motivos en que apoyó su ruego, o más bien los pretextos con los que disfrazaba su invencible deseo de regresar a Ruan”.

martes, 20 de octubre de 2015

Nyel, el instrumento de la Providencia

Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (22)

En nuestra entrega anterior dejábamos en Ruan un mundillo caritativo en plena ebullición, con varios grupos de maestros de ambos sexos, formalmente separados pero con buenas relaciones entre sí, que intentaban prestar buenos servicios en las escuelas para pobres.

Una de las expectativas que surgió en los grupos fue la de ampliar el horizonte de sus comunidades y escuelas, saltando fuera de la villa que los vio nacer. A este respecto, los maestros de Nyel habían fundado ya en Darnétal, a las afueras de Ruan, y las maestras de Barré estaban colaborando en Reims, con Nicolás Roland, en la puesta en marcha de la comunidad de las Hermanas del Niño Jesús. Y aquí es donde la Providencia comienza a enlazar a Adrián Nyel con De La Salle, para hacer llegar a este último el inmenso caudal de experiencia e inquietudes que atesoraba el buen maestro normando, tras más de dos decenios sirviendo a las escuelas para pobres de Ruan y a la comunidad de maestros que las atendían.

Porque sucedió que una dama rica, Jeanne Dubois, originaria de Reims, pariente lejana de Roland y de De La Salle, aunque casada con un próspero comerciante ruanés, impulsada por un repentino y ferviente deseo de conversión, se sintió movida a fundar algunas escuelas para gente pobre. Esta señora había ya trabado relación con las Hermanas de Barré, a las que había financiado una escuela en Darnétal, y deseaba hacer lo mismo con una escuela para niños. Admiradora de la obra de Nyel, por un lado, y deseosa de fundar en su ciudad natal, Reims, proyecto del que parece que algo había ya comentado con Nicolás Roland hacia 1674, aprovechando la presencia de este en Ruan para predicar alguna misión popular, se decidió por fin a hacer realidad su deseo. Contactó para ello con Adrián Nyel, le proveyó de sendas cartas, una para sus amigas, las Hermanas del Niño Jesús, y otra para el canónigo De La Salle, que se ocupaba de algunos asuntos del recientemente fallecido Roland relacionados con las Hermanas, y lo envió a Reims a ver cómo podía maniobrar en favor de la fundación de una escuela para niños pobres; en principio, ella misma se ocuparía de la financiación. Y a Reims se fue Adrián Nyel, en marzo de 1679, para promover la fundación de la escuela que su protectora ruanesa financiaría.

Como el mismo De La Salle comentaría más tarde en un escrito personal, su primer encuentro con Nyel constituyó el definitivo golpe de gracia de la Providencia para que el canónigo remense se introdujera definitivamente en el mundo de las escuelas: “Fueron esas dos circunstancias, a saber, el encuentro con el Señor Nyel y la propuesta que me hizo esta señora [Dubois], por las que comencé a cuidar de las escuelas de niños. Antes, yo no había, en absoluto, pensado en ello; si bien, no es que nadie me hubiera propuesto el proyecto”. Porque el contacto con Roland y su círculo apostólico le había abierto un horizonte novedoso: el de las escuelas para pobres; pero no es menos cierto que hasta la llegada de Nyel tal proyecto no había terminado de cuajar en el interior de De La Salle: “Algunos amigos del Señor Roland habían intentado sugerírmelo, pero la idea no arraigó en mi espíritu y jamás hubiera pensado en realizarla”.

Nyel, que era imaginativo, emprendedor, de relación fácil y tenía amplia experiencia en el campo de las escuelas[1], y De La Salle, honrado y coherente por demás, con exigentes inquietudes espirituales y aprendiz perspicaz a partir de las dificultades con que se estaba topando en el papeleo oficial para el reconocimiento de las Hermanas de Roland, formaron un tándem muy eficaz, de manera que enseguida se dieron cuenta de que el mejor camino para llevar adelante la fundación era el de las escuelas de caridad. Concretaron, con ayuda de los consejos de algunos conocidos del canónigo, las parroquias a cuyas puertas era más conveniente llamar[2], arreglaron distintas cuestiones financieras que iban surgiendo y en menos de un año habían puesto en marcha tres escuelas de caridad en otras tantas parroquias de Reims.

Se puede pensar, con toda legitimidad, que gran parte de las decisiones sobre escuelas y maestros que adoptó De La Salle durante aquellos dos o tres primeros años le fueron directa o indirectamente sugeridas por Nyel. En esta etapa inicial, nuestro canónigo se limitaría a su papel de protector de las escuelas para pobres, favoreciendo contactos y velando por la economía y la moral, mientras Nyel se encargaba de echar materialmente a andar las escuelas, tratando, probablemente, de repetir en Reims su modelo de comunidad de maestros de Ruan, que tan buenos servicios estaba allí prestando. En Reims no tenían como marco el Hospicio General pero, de momento, buscando alguna vivienda amplia se podían intentar algunas actuaciones. En consecuencia, se alquilará una casa, se agrupará en ella a los maestros, se asegurará por distintos medios su manutención, se estructurará un poco su vida profesional y de oración, se garantizará su seriedad profesional y el proyecto de escuelas para pobres irá haciendo camino.

De esta manera, además de traspasar al fundador de los lasalianos una parte de su enorme caudal de sabiduría y experiencia como organizador de escuelas y formador de maestros, es probable que Nyel actuase también frente a él como conciencia crítica, como una especie de agente de provocación, de invitación a la ambición apostólica, a hacer con y por los maestros algo más de lo que en un principio se había imaginado. Porque si alguien pretendió desviar a De La Salle de su plan inicial en relación con aquellos primeros maestros, el que mejor podía conseguirlo era, sin duda, Adrián Nyel: “Yo pensaba  —confiesa De La Salle—  que la dirección de las escuelas y de los maestros, que yo iba tomando, sería tan solo una dirección exterior, que no me comprometería con ellos más que a atender a su sustento y a cuidar de que desempeñasen su empleo con piedad y aplicación”. Pero, ya se sabe, a la postre la cosa no resultó tan sencilla...

Hermano Josean Villalabeitia




[1] Según Blain, Nyel “había recibido de la naturaleza los talentos adecuados para este tipo de gestiones. Tenía un carácter vivo y emprendedor; siempre estaba dispuesto a ser el primero en romper el hielo y a intentar una nueva empresa”.
[2] Siempre según Blain, pensaron, de entrada, “en los cuatro párrocos más reputados” y fueron descartando, por diversas razones, a los menos apropiados, hasta quedarse con el de san Mauricio, el Padre Dorigny, que fue el máximo responsable de la primera escuela lasaliana. Luego vinieron las otras dos escuelas, la tercera de ellas, precisamente, en una de las parroquias en un principio rechazadas. Resulta curioso contemplar las razones que se adujeron para excluir a algunos párrocos, incluida la libertad con que las críticas se plasman en el texto.

jueves, 15 de octubre de 2015

Pakistán: La Salle en favor de la escolarización de las niñas

Aunque, sin duda, la humanidad lleva mucho camino avanzado en su lucha contra la pobreza, todavía queda mucho por hacer. En el campo de la educación femenina, por ejemplo, pues en nuestros días más de sesenta millones de niñas siguen desatendidas desde el punto de vista escolar


Muchos factores contribuyen a hacer difícil la educación para las niñas: conflictos, guerra y desplazamientos; matrimonio precoz; trabajo infantil; pobreza; factores religiosos y culturales. Pero existe una evidencia: poder terminar la educación primaria y secundaria es transformador. Ello ofrece a las niñas la oportunidad de alfabetizarse; de mejorar su salud; de retrasar el matrimonio; de demorar su primer embarazo; y de aumentar la posibilidad de encontrar un empleo decente.

A lo largo de los años, garantizar que las niñas tengan un lugar seguro para aprender, acceso al agua potable, acceso a los libros, y a los servicios sanitarios decentes han sido algunos de los proyectos más importantes para la Fundación Lasaliana. Esto ha dado lugar a cambios positivos en la educación de las niñas en muchas comunidades, particularmente en Pakistán.

La admisión de niñas en las escuelas lasallistas (cuando está permitido) en Pakistán ha aumentado, junto con el número de niñas que se gradúan de la escuela secundaria. Esto se debe al duro trabajo y a la dedicación de los Hermanos de La Salle y de los profesores que han colmado con la alegría del aprendizaje a los estudiantes.

Así, por ejemplo, desde 2007 hemos estado desarrollando una pequeña escuela en una de nuestras comunidades más pobres llamada Escuela La Salle Gokkuwal, de las afueras de Faisalabad. Este año la escuela tuvo sus primeras mujeres graduadas y que fueron aceptadas en la universidad.

Este es un logro excepcional y que esperamos sea sólo el comienzo de un cambio mayor en su pequeña comunidad. Un cambio que considera la educación igual de importante para las niñas como para los niños. Un cambio que ve el valor de los hijos que completan no sólo la educación primaria, sino también la secundaria. Un cambio que construye resiliencia.

Un cambio que restaura la dignidad y la confianza. Un cambio que permite a los pobres romper el ciclo.


Más información en esta página web.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Adrián Nyel (1621-1687)

Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (21)

‘Cómplice del Dios sabio y suave’. Así calificaban recientemente los lasalianos argentinos, en un bello y sugestivo folleto, a este humilde instrumento de la Providencia en la puesta en marcha efectiva de la obra lasaliana. Muy humilde, en efecto, tanto que casi nunca ha tenido derecho a un apartado propio en los libros que tratan de estas cosas. Sin embargo, parece indiscutible que su influencia en Juan Bautista De La Salle, que cuando se encontró con él no tenía ni idea de lo que era una escuela, tuvo que ser determinante. Veámoslo.

Adrián Nyel era originario de la diócesis de Laon, limítrofe con la de Reims por el noroeste, aunque no conocemos con exactitud en qué lugar nació. Disponemos, con todo, de algunos datos indirectos que llevan su nacimiento a 1621 y sitúan a Nyel en su juventud y primera madurez residiendo en la propia ciudad de Laon, de cuya catedral un tío suyo sería por aquel entonces canónigo. Tenía probablemente, por tanto, contactos con la Iglesia oficial y puede incluso que, por esa época, se dedicase a asuntos relacionados con la justicia y las leyes.

Con todo, en 1658  —y no es descartable que para entonces llevase ya varios años allí—  lo encontramos en Ruan, dedicado de por vida  —consta el documento que así lo compromete—  a velar por la buena marcha de las escuelas para niños pobres y, en particular, a la formación y organización de los maestros que las atienden. Estas escuelas pertenecen al llamado ‘Hospicio General’ de Ruan, a la sazón una institución de reciente creación, dependiente de la municipalidad ruanesa, que se dedica a recoger a toda suerte de personas de las que hoy llamaríamos ‘sin techo’: ancianos, locos, enfermos, huérfanos, mendigos, discapacitados... Este Hospicio organizaba algunos trabajos adaptados a la situación concreta de los adultos en él acogidos, mientras que los niños tenían que acudir a la escuela del propio Hospicio.

Vista de Laon, ciudad natal de Nyel

Con el tiempo, además de esta escuela, se fundaron algunas otras en distintos lugares de la villa de Ruan, que, a pesar de no estar en el interior de su reciento, dependían del Hospicio General y, por tanto, de las autoridades municipales ruanesas. En 1670 las escuelas dependientes del Hospicio General de Ruan eran cuatro, a cuyo cargo se contaban otros tantos maestros. En 1678 el número de maestros se había duplicado y pronto hubo incluso alguno más que, sin dar clase, apoyaba el funcionamiento de la comunidad y las escuelas realizando algunos trabajos manuales, pero sin dar clase.

Además de formarlos y responsabilizarse del buen desempeño de sus obligaciones escolares, Nyel quiso agrupar a todos sus maestros en una especie de comunidad que sobrevivió en el tiempo con cierta constancia, a pesar de que sus miembros concretos probablemente fueran cambiando, ya que no tenían votos u otros compromisos, por lo que solo les ligaba a la comunidad su empleo en las escuelas.

Este grupo de maestros populares de Ruan presentaba varias peculiaridades. La primera de ellas es que todos los maestros, incluido su líder, eran célibes y laicos, es decir que, a pesar de no estar casados, no habían optado por la ordenación sacerdotal, como solía ser lo más frecuente; a fin de cuentas, ya que uno no podía casarse, estaba debidamente formado y trabajaba en asuntos íntimamente relacionados con la Iglesia, como era la escuela en aquella época, qué más normal que acceder al estado sacerdotal y aprovechar sus ventajas...

Asilo General de Ruan
Otra característica llamativa de estos maestros es que se llamaban entre sí ‘Hermanos’ y hasta habían constituido una cierta estructura organizativa: su líder era Adrián Nyel, que presidía las oraciones, se encargaba de la formación profesional de sus compañeros y garantizaba el buen funcionamiento de las escuelas. Curiosamente los maestros rezaban sus oraciones en francés e invitaban a ellas, al menos por la tarde, a todos los internos del Hospicio  —y pueblo en general—  que estuviesen interesados en participar en ellas. Podría interpretarse que, al no ser sacerdotes, el latín no tenía para ellos tanto interés...

Se vivía por aquel entonces en Ruan una ardorosa efervescencia escolar, que también había reunido en comunidad a un grupo de maestras, dirigidas por el Padre Nicolás Barré, que animaban varias escuelas para niñas. Todo parece indicar que el grupo masculino de Nyel tenía relaciones cordiales con esta comunidad femenina de Barré, a nivel espiritual, organizativo e incluso, financiero, puesto que a unos y otros les venían bien las donaciones de las personas devotas y pudientes, que en Ruan constituirían un grupo bastante acotado.

Hermano Josean Villalabeitia


sábado, 19 de septiembre de 2015

España, Portugal... ¡ARLEP!


He aquí el lema del curso 2015-2016 para todos los lasalianos de la Arlep, es decir, de La Salle en España y Portugal. 

En juego, el valor de la justicia, que tanto está dando que hablar en nuestros días, tal vez para nada... Bueno, pues los lasalianos españoles y portugueses quieren comprometerse en serio y empujarla por todas partes para que avance.

El lema, además de sus carteles, que se verán por todas partes, ha nacido acompañado por un breve mensaje del Hermano Visitador de la Arlep, Jesús Miguel Zamora, que podéis ver y oír pinchando A Q U Í .

Interesante también la canción que interpreta un grupo ligado a La Salle-Paterna. Un clip animado y pegadizo que podéis ver pinchando A Q U Í .








sábado, 12 de septiembre de 2015

La Salle con los misioneros

Este próximo lunes, 14 de septiembre, comienza un nuevo curso de la Escuela de Formación Misionera, de Madrid, en cuyo nacimiento y animación los Hermanos de La Salle tenemos alguna responsabilidad. Conozcamos un poco esta interesante experiencia que, precisamente, este año está celebrando sus bodas de plata.

La Escuela de Formación Misionera, de Madrid, está celebrando sus bodas de plata. En estos 25 años, más de un millar de misioneros han pasado por sus aulas para prepararse a la misión lejos de su tierra.

Este centro para misioneros surgió en 1990, cuando  quienes se sentían llamados a la misión ad gentes no eran ya solo los miembros de instituciones misioneras y religiosos en general, sino también multitud de personas de toda clase y condición, con profundas convicciones cristianas y ansias de compromiso. Tal vez por ello, en la prehistoria de la Escuela hallamos unos cursos de Misionología que ofrecían los Hermanos de La Salle en su Instituto San Pío X, allá por los años ochenta.

Por aquellas mismas fechas, la Conferencia Episcopal Española (CEE) solicitó a la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) la creación de una escuela de formación para misioneros. Como el por aquel entonces encargado de CONFER-Misiones, el Hermano Pedro Arrambide, era también el principal responsable de la Misionología en el San Pío X, la forma más sencilla de cumplir el encargo de los obispos pareció reestructurar y ampliar aquel curso de Misionología. Y a esa tarea se puso de inmediato con entusiasmo el Hermano Pedro.

En la labor contó con varios apoyos importantes, ya que a la idea del centro de formación para misioneros se sumaron enseguida varias instituciones: desde las Obras Misionales Pontificias (OMP) hasta el Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM), pasando por el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), los Cristianos con el Sur (OCASHA) y la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros (CALM), que terminaron fundando la Escuela de Formación Misionera y son, con los Hermanos de La Salle, sus actuales patrocinadores.

Además del impulsor de la Escuela, el ya mencionado Hermano Pedro Arrambide, otros Hermanos directamente implicados en su animación han sido José Manuel Ruiz, Vicente Clemente y, ahora mismo, Felipe García; todos ellos ocupaban, al mismo tiempo, puesto de responsabilidad en la animación de PROYDE. Varios lasalianos se han contado también, en distintos momentos, entre los alumnos de la Escuela.

La Escuela de Formación Misionera organiza cada año en el Centro La Salle-ARLEP, de Madrid, un curso intensivo para personas a punto de incorporarse a la misión en países pobres. Su actividad se desarrolla durante los tres meses de otoño. En su programa de estudios, la realidad del mundo actual, el hecho religioso y diversos contenidos relacionados con la evangelización. El plan también incluye algunas visitas de interés, así como jornadas de convivencia entre los alumnos y liturgias compartidas.

Aquellos nutridos grupos iniciales de futuros misioneros han ido dando paso en la Escuela a listas más reducidas, de laicos y religiosas sobre todo, jóvenes de todas las edades, no todos españoles, incluido algún misionero con largos años de brega a sus espaldas que ve en la Escuela una oportunidad ideal para reciclarse.

La celebración es, sin duda, una espléndida noticia, no solo para los amigos de La Salle, sino también para toda la Iglesia española, que reafirma la vitalidad de la vocación misionera entre sus fieles.

Página web de la Escuela de Formación Misionera de Madrid: http://www.escuelaformacionmisionera.org/index.html



sábado, 5 de septiembre de 2015

Contagiando fe y alegría

Hermanas Guadalupanas de La Salle
en Madagascar

Mamoeramanjaka es un poblado pequeño que se encuentra en la meseta central de la gran isla de Madagascar, no lejos de la capital, Antananarivo, si medimos la distancia en kilómetros; algo más lejos si tratamos de precisar el tiempo que nos puede costar llegar hasta allá.



Las Hermanas Guadalupanas de La Salle malgaches desarrollan en Mamoeramanjaka una bonita misión que pretende abarcar un poco todas las facetas de la evangelización del mundo rural malgache, aunque centradas sobre todo en lo más esencial del carisma lasaliano: la evangelización de los niños y jóvenes a través de la escuela, la catequesis y la pastoral en general, en un ambiente de pobreza intensa.

En íntima comunión vital con sus vecinos, a quienes pretender contagiar su profunda fe encarnada y en acción,
la característica principal de la presencia de las Hermanas en Mamoeramanjaka quizás sea la manera sencilla y profundamente gozosa de compartir la pobreza con sus vecinos. Una pobreza sencilla y alegre que, entre otras cosas, se despliega con enorme generosidad cuando de acoger a un visitante se trata, como he tenido el gusto de comprobar personalmente. ¡Gracias, queridas Hermanas!



En relación con lo que el excelente vídeo que proponemos presenta, debemos decir que, viendo que la casita que acogía a la comunidad amenazaba ruina, las Hermanas Guadalupanas de La Salle de Mamoramanjaka están construyendo una nueva casa comunitaria, muy sencilla, a las afueras del pueblo. Estará disponible en poco tiempo. 

De cara al futuro, las Hermanas mueven los hilos para encontrar financiación suficiente para construir y animar un liceo especializado en formación agrícola, con el que tratar de evitar el éxodo de los jóvenes a la ciudad, huyendo de un trabajo agropecuario que en la actualidad ofrece horizontes muy limitados. Actualizando las técnicas de cultivo, tecnificando el trabajo y mejorando variedades vegetales y animales tal vez las cosas se vean de manera más optimista de cara al porvenir. Eso es, al menos, lo que piensan las Hermanas.

Un espléndido vídeo, de casi 28 minutos de duración, 
que podéis ver A Q U Í .