lunes, 21 de diciembre de 2015
martes, 15 de diciembre de 2015
Conduite des Écoles Chrétiennes
Una edición interesante del libro clave de las escuelas lasalianas a lo largo de muchos años de tradición e historia, la "Guía de las Escuelas Cristianas", podemos encontrarlo en Internet.
Se trata de una edición de 1863, cuando, como es sabido, la primitiva Guía, publicada por vez primera en 1720 -aunque poseamos un manuscrito, con bastantes de los textos luego publicados, datado hacia 1705- había sufrido ya numerosos cambios, producto de la evolución de la escuela en ese siglo y medio.
Un auténtico tesoro, en cualquier caso, del que todos los lasalianos debemos estar al corriente, para utilizarlo, para recomendarlo y, en definitiva, para sentirnos orgullosos y satisfechos de estar ligados a un libro que forma parte esencial de la historia de la escuela, de la pedagogía y la didáctica universal.
Para ir a la página web donde se encuentra P I N C H A R A Q U Í .
Se trata de una edición de 1863, cuando, como es sabido, la primitiva Guía, publicada por vez primera en 1720 -aunque poseamos un manuscrito, con bastantes de los textos luego publicados, datado hacia 1705- había sufrido ya numerosos cambios, producto de la evolución de la escuela en ese siglo y medio.
Un auténtico tesoro, en cualquier caso, del que todos los lasalianos debemos estar al corriente, para utilizarlo, para recomendarlo y, en definitiva, para sentirnos orgullosos y satisfechos de estar ligados a un libro que forma parte esencial de la historia de la escuela, de la pedagogía y la didáctica universal.
Para ir a la página web donde se encuentra P I N C H A R A Q U Í .
jueves, 3 de diciembre de 2015
Contra la pobreza juvenil, formación y trabajo
Centro Social de Promoción Femenina
(CSPF), de Anosibé (Madagascar)
La zona céntrica de Antananarivo,
en teoría de las más nobles de la capital malgache, es, al mismo tiempo,
enormemente engañosa. Paseas por las orillas del lago Anosy, por ejemplo, y
puedes visitar el monumento a los héroes caídos por la patria, caminar de un
ministerio a un museo, o entre instituciones educativas de prestigio... Y
presidiéndolo todo, la destacada mole del hotel “Carlton”, el más lujoso de Madagascar.
Pero, al mismo tiempo, tus amigos
te repiten constantemente que prestes atención a los rateros, las prostitutas
no te dejan en paz con sus propuestas desvergonzadas y los desagradables
efluvios del agua pútrida te amargan el hermoso panorama; a fin de cuentas, el
lago no es, en definitiva, sino una enorme letrina pública. En otro orden de
cosas, también puedes observar los restos calcinados de “Radio Madagascar”, víctima
cruel de los acontecimientos sangrientos de las primeras semanas de 2009, cuyos
perversos efectos aún padece la población con estoicismo, a la espera de que se
hagan realidad las tantas veces frustradas promesas de los políticos.
Pero, sin duda, lo más engañoso
es poder llegar, en apenas unos minutos de paseo, desde el formidable Carlton
hasta los barrios de Anosikely o Anosibé, donde se hacinan millares de
malgaches paupérrimos, que luchan como pueden por sobrevivir a una pobreza que
se vuelve cada vez más agresiva. Y es que, en el centro de Antananarivo, el lujo
más aberrante convive sin rebozo con una miseria que durante los últimos años
ha ido alcanzando cada día a más y más personas. De hecho, las estadísticas más
recientes indican que el 92 por ciento de los malgaches vive con menos de 1,32
euros diarios.
Una comunidad de seglares comprometidos.-
Uno de estos céntricos barrios miserables precisamente, el de Anosibé, es
el escenario de nuestro artículo. En realidad Anosibé podría considerarse como
un terreno ganado al agua, porque se formó desecando parte de la laguna en
cuyas riberas se asienta; solo hubo que echar al agua tierra y más tierra...
Con esta operación aumentó en gran medida la superficie habitable del barrio, y
muchas familias pobres encontraron allí un acomodo que en otras partes de la
ciudad les resultaba del todo imposible. Claro que, junto a las personas,
también otros inquilinos, como los mosquitos o las ratas, se instalaron a sus
anchas en aquel ambiente húmedo e insalubre.
La crítica situación así creada
llamó la atención de un grupo de profesoras y profesores cristianos del
relativamente cercano Colegio de la Sagrada
Familia , dirigido por los Hermanos de La Salle , que venían reuniéndose
desde tiempo atrás para compartir su fe, meditar sobre el Evangelio y orar. A
la vista de la realidad social de Anosibé, impulsados por sus convicciones
religiosas, algunos de estos maestros decidieron dar un paso más y
comprometerse en algún apostolado social. Visitando el barrio y sopesando sus posibilidades
de compromiso, parecía que lo más práctico podría ser dedicarse a la
alfabetización de adultos y, sobre todo, a la de los jóvenes, casi todos muy
pobres y en riesgo de exclusión social. Así las cosas, alquilaron un local y centralizaron
en él sus actividades educativas solidarias. Corría por aquel entonces el año
1994.
El grupo de profesores
comprometidos se fue estructurando más y más, hasta llegar a consagrase como
miembros de la fraternidad laica “Signum Fidei”, ligada a La Salle , y constituir una
comunidad de seglares sólida y comprometida. El entusiasmo era por aquellos
días tan grande que, aprovechando los bajos precios de los solares en Anosibé, el
grupo se planteó incluso la oportunidad de construir entre todos una casa con
varias viviendas, a las que podrían trasladarse las distintas familias de los
profesores involucrados.
Y el terreno para la casa
comunitaria se adquirió, en efecto, aunque el edificio proyectado nunca viera
la luz. Se ve que la
Providencia tenía otros planes para ellos...
Cuando alfabetizar no es suficiente.-
Según van adquiriendo experiencia en el barrio, y conociendo al detalle la
evolución de numerosos casos concretos, nuestros profesores se convencen de que
la alfabetización es importante, por supuesto, y hay que seguir impulsándola;
pero que ella sola no basta. Si no hacen algo más por las personas que vienen a
sus clases la mayoría de ellas jamás podrá sortear, de manera mínimamente aceptable,
el muro de miseria que las aprisiona. Además de enseñarles los rudimentos
escolares, parece, pues, imprescindible completar su formación preparándolos
específicamente para que puedan encontrar un trabajo. Esto supone que, de una
manera que habrá que estudiar con cuidado y adaptándose a las condiciones del
barrio y a las necesidades de la ciudad, tendrán que orientarse hacia la formación
profesional.
Al mismo tiempo, nuestros
profesores se dan cuenta asimismo de otra evidencia: las más afectadas por toda
la problemática de la miseria del barrio, que las lleva con demasiada
frecuencia a situaciones lamentables -prostitución, embarazos juveniles, nula
autoestima, etc.-, son las chicas jóvenes. A ellas conviene dirigir, por tanto,
el grueso de las actuaciones.
Fruto de todo este
discernimiento, que no se lleva a cabo en unos pocos días precisamente, es la
creación del “Centro Social de Promoción Femenina” (CSPF), que nacerá en 1999
sobre el terreno adquirido para la casa de la fraternidad. Un edificio se
levantará efectivamente sobre él, pero sus beneficiarios no serán ya las
familias de los “Signum Fidei”, sino las chicas más pobres del barrio; para
comenzar, una veintena, a la que se irán sumando algunas más cada curso.
Las especialidades que parecen
más apropiadas para impartir de inicio son las relacionadas con las labores típicamente
femeninas de la costura: corte, confección, bordado, tricotado y tintura. Habrá
que intensificar también las clases de alfabetización –que serán complementadas con nociones de
promoción femenina y formación religiosa–, de modo que las alumnas alcancen un
nivel profesional apreciable y hasta pueda solicitarse el reconocimiento
oficial de los estudios. Para ello, resultará asimismo indispensable contratar
a algunos educadores especializados.
Con el paso del tiempo el CSPF se
normaliza y adquiere un ritmo estable: son tres años de estudios, tras los que
se obtiene un diploma reconocido por el Estado malgache y la Iglesia Católica.
Los primeros resultados son alentadores de verdad, pues las chicas que concluyen
la formación dominan ciertamente su profesión, encuentran empleo sin demasiada
dificultad, o trabajan en sus propias casas para sus vecinos.
Más proyectos.- Tras una década
de trabajo intenso y feliz con las chicas, y casi por casualidad, más proyectos
se unen a la labor benefactora del CSPF de Anosibé. Y es que un grupo de voluntarios,
sin conexión alguna con los “Signum Fidei”, está buscando un lugar para
implantar una escuela de hostelería, dedicada, sobre todo, a niños y niñas de
la calle, sin despreciar otras situaciones juveniles de exclusión social grave.
Para sus propósitos, disponen del apoyo de varias instituciones francesas.
Conocida la experiencia del CSPF
de Anosibé, el acuerdo es rápido. A pesar de que el nuevo proyecto va a depender
de otras instancias, el terreno de los profesores está disponible, sin
condiciones, para el nuevo proyecto. Se construirá en él un nuevo pabellón para
la hostelería, el segundo, que empieza a funcionar en otoño de 2011.
La formación hostelera va a durar
un curso escolar. Los chicos y chicas que acudan a Anosibé serán propuestos por
distintos organismos que se ocupan de los jóvenes en exclusión social de
Antananarivo. La demanda de plazas es fuerte aunque son pocos los jóvenes que
pueden ser admitidos; de otra forma, el aprendizaje se resentiría.
Así las cosas, la hostelería echa
a andar, de modo que son ya cuatro las promociones de cocineros que se han
formado en el Centro.
Algo más tarde, en mayo de 2013, se
inauguraba el tercer y último edificio del CSPF de Anosibé, bastante más
elegante que sus dos hermanos. Se trata de una casa de dos pisos, con locales
para clases y talleres en la planta baja, y unas instalaciones para internado
en el primer piso. En este nuevo inmueble se va a intentar ampliar el abanico
de actividades del CSPF.
Dado que los problemas
financieros son cada día más agobiantes, en la planta baja del nuevo edificio se
han ido implantando algunas actividades formativas con gancho, como la
peluquería o la informática, de modo que atraigan a gente de fuera del barrio dispuesta
a pagar por aprender. De esta manera, los nuevos cursos servirán para financiar
las actividades clásicas del CSPF, que seguirán su curso habitual en el primitivo
edificio. Así se compaginará el indudable servicio social que ofrecerán las
nuevas actividades con la ayuda económica a la juventud pobre del barrio.
El segundo piso, por su parte, está
destinado a residencia de chicas universitarias procedentes de fuera de la
capital, un servicio muy necesario que no está bien resuelto en Antananarivo.
Al mismo tiempo, el salón principal de la casa se puede alquilar para eventos particulares
como fiestas, bodas u otras celebraciones. Aunque han tenido dificultades para
completar el instrumental, mobiliario y otras cuestiones de la nueva casa, poco
a poco los distintos planes van cobrando realidad.
Los productos chinos y otros problemas.-
Sin lugar a dudas, el CSPF viene prestando a Anosibé –y a todo Madagascar– un excelente servicio, que tiene el mérito de
estar sustentado en las inquietudes religiosas y sociales de unas cuantas
personas particulares, que no han escatimado tiempo, dinero ni preocupaciones
para hacer realidad sus sueños.
Con todo, si al principio las
chicas encontraban trabajo sin demasiada dificultad al completar su formación,
los últimos tiempos han traído ciertas complicaciones en este asunto. Y es que
cada día es más difícil colocarse; el mercado está saturado y, tras las
primeras decepciones, no es fácil que costureras y cocineros sigan, a pesar de
todo, insistiendo cada día en su empeño, sin que su entusiasmo desfallezca.
Pero no hay otro camino...
El último problema han sido las
tiendas de los chinos, que ofrecen toda clase de productos, en presentaciones
muy atractivas para los malgaches, a unos precios que no admiten competencia.
Como consecuencia, aquellos productos que durante los primeros años del CSPF casi
se los quitaban de las manos, ahora se quedan largo tiempo en las vitrinas, y
por más exposiciones que se organicen, nadie los quiere. Todo es mucho más
variado y barato en los almacenes chinos...
No queda más remedio que echarle
imaginación y coraje. Con todo, tras nuestra iluminadora charla con la señora
Liva Rahelimampianina, activa en el CSPF desde su fundación y actual directora
del mismo, y con alguna de sus compañeras, estamos convencidos de que sabrán
afrontar estos nuevos retos con responsabilidad y audacia. En caso de tener
éxito, los mayores beneficiarios serán, sin duda, los jóvenes malgaches más
pobres.
Josean
Villalabeitia
(publicado en la revista 'Mundo negro', septiembre 2015)
martes, 17 de noviembre de 2015
La retirada de Nyel
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (23)
Menos de tres
años después de la llegada de Nyel a Reims funcionaban en la villa del champán
tres escuelas para pobres de la comunidad de De La Salle y el laonés. Como la
satisfacción parecía imperar, comenzaron a proponerles la apertura de otras
escuelas en los alrededores. Por ello, a principios de 1682 De La Salle , que se estaba
ilusionando más y más con el proyecto de las escuelas, decidió enviar a Nyel a
estudiar algunos ofrecimientos que le habían llegado, tomar decisiones sobre el
terreno, a la vista de las circunstancia concretas, y organizar las nuevas
escuelas que pudieran surgir; a fin de cuentas, el que sabía de estas cosas era
Nyel y no el canónigo. Así surgió la escuela de Rethel; luego, seis meses más
tarde, la de Guisa[1],
y por fin la de Laon, tierra natal de Nyel.
tenía necesidad de
ellos. Incluso el sacerdote remense
visitó algunas de las casas dirigidas por Nyel, porque Juan Bautista había
participado en las gestiones para abrirlas y, además, algún maestro de estas
escuelas procedía de la comunidad de Reims. Pero es evidente que el estilo de
vida en casa, la manera de conducir las escuelas, la misma exigencia personal y
grupal, tenían que ser muy diferentes en una red y en otra. En Reims había una
persona liberada, con una excelsa formación y altas inquietudes espirituales,
que había fijado reglamentos, oraciones, menús, reuniones..., porque el grupo
era numeroso. Aquel director de la casa remense se había preocupado
especialmente de la vida de los maestros fuera de su trabajo y, en particular,
de su experiencia espiritual. Lejos de Reims teníamos tres parejas de maestros
muy separadas entre sí, con un director que lo era en teoría, pero que en la
práctica se movía mucho y no podía vivir demasiado tiempo con los maestros o,
al menos, no con todos. Y, en cualquier caso, se ocupaba sobre todo de los
aspectos profesionales.

Tres años largos
estuvo este ocupado en la fundación de escuelas para pobres por poblaciones más
o menos cercanas de Reims, pero, en definitiva, lejos de la capital, donde
continuaba siendo De La Salle
quien se ocupaba de la comunidad de maestros y sus escuelas. Llegó así el
verano de 1685 en que Nyel sorprendió a todos anunciando su decisión de
regresar a Ruan, donde moriría un par de años más tarde, el 31 de mayo de 1687,
pobre, como había vivido, entre los pobres del Hospicio General a quienes había
servido con generosidad y entrega encomiables.
Pero, ¿la
retirada de Nyel fue realmente una sorpresa? ¿O era algo que, al menos él,
tenía bien pensado cuando seis años antes llegó a Reims? Porque a propósito de
su figura resulta conveniente plantearse algunas cuestiones, por más que las
respuestas que se ensayen no puedan estar basadas en ningún documento de su
mano, ya que nada de lo que él pudiera haber redactado ha llegado hasta
nosotros.
Durante casi los
tres primeros años de la fundación lasaliana, Nyel no se movió de Reims y, en
estrecho contacto con el canónigo De La Salle , fue enseñándole muchas cosas sobre las
escuelas para pobres y sus maestros, y convenciéndole de adoptar ciertas
decisiones; surgieron así las primeras escuelas y se organizó un primer esbozo
de comunidad de maestros. Por aquel entonces, probablemente, las cosas
funcionaban más al estilo de Nyel que al del canónigo. Luego, por propia
iniciativa o por necesidades de la fundación, Nyel se alejó de Reims, y el
proyecto comenzó a marchar en aquella ciudad por otros derroteros, seguramente
más cercanos a lo que De La
Salle pensaba y deseaba.
Parece claro,
por ejemplo, que, a partir del alejamiento de Nyel, la comunidad de maestros de
Reims comenzó a estructurarse de manera más firme: se fijó el nombre oficial
del grupo, un hábito peculiar, un reglamento, etc., al tiempo que el Señor De La Salle comenzaba a trabajar
con seriedad la interioridad de los maestros, pilar básico de su compromiso y
estabilidad en la misión. Comenzaba ya más a ser la comunidad sólida que,
probablemente, De La Salle
deseaba que aquel grupo un tanto delavazado de maestros que Nyel había
promovido en Ruan. Adrián no estaba allí; no sabemos si compartía esas
decisiones o si, quizás, incluso, ni siquiera se las consultaron...
O tal vez estaba
de acuerdo, pero prefirió permanecer en la sombra, convencido de que su
verdadera comunidad, su lugar, estaba en Ruan. Quizás no se enteró demasiado al
detalle o prefirió no meter baza para no interferir en un proyecto que, en
definitiva, no era el suyo. Puede que el modelo remense, en el fondo, no se
pareciera demasiado al que él pretendía configurar, probablemente al estilo de Ruan,
a partir de un determinado Hospicio General que acabaría por construirse en
Reims y dependería del municipio.
Puede asimismo
que, sencillamente, sobrepasados ya ampliamente los sesenta años, por aquella
época edad muy avanzada, se sintiera cansado o enfermo, o próximo al fin. Quizás
Nyel no hubiera tenido, desde siempre, otra idea que cumplir de la mejor manera
posible el encargo de la
Señora Dubois , para regresar luego a Ruan; y cuando vio que
el proyecto de las escuelas para pobres en Reims estaba en buenas manos y
marchaba por vías de franco desarrollo, entendió que su trabajo había terminado
allí y decidió regresar a la capital normanda, donde en el fondo estaba su vida
y su corazón... No sabemos qué pasó; el caso es que Nyel se retiró del proyecto[2].
Ciertamente
durante esos tres años y pico, entre principios de 1682 y el verano 1685, en
que Nyel trabajó por los alrededores de Reims mientras De La Salle se encargaba de los
maestros de la ciudad las cosas evolucionaron con rapidez. Tal como cuenta el
Hermano Bernard, el primero de los biógrafos del canónigo, en la práctica “el Señor
Nyel dirigía las tres casas de Rethel, Guisa y Laon, mientras que el Señor De La Salle dirigía y formaba la
de Reims”. Es curioso que, según este Hermano, ambos dirigieran las casas, pero
solo Juan Bautista formara la suya. ¿Qué significa aquí ‘formar’? Sea cual sea
la respuesta, resulta evidente que se han configurado dos redes distintas de
escuelas: la de Reims, animada por De La Salle , cuyos maestros, que ya no son los que
apalabró Nyel, viven en una única casa, aunque trabajen en tres escuelas
distintas; y la de Nyel, repartida por la región, con tres casas en tres
poblaciones distintas, bastante alejadas entre sí, en cada una de las cuales
vive un par de maestros —tres a lo
sumo— que se ocupan de las escuelas de
esa localidad.
Parece
claro que la relación entre ambas redes no se perdió nunca, y que, para
desesperación de De La Salle ,
Nyel nunca dejó de solicitar maestros al canónigo cuando
Así llegó la
decisión de Nyel de regresar a Ruan. De La Salle , que no tenía ninguna
obligación de hacerse cargo de las tres escuelas, que funcionaban lejos de
Reims y bajo los criterios de Nyel, pero que había caído ya en el providencial
embrujo del apostolado escolar, se decide a aceptar el reto y a encargarse
también de aquellas tres escuelas huérfanas. Así, desde octubre de 1685 el Señor
De La Salle
será el único responsable de seis escuelas para pobres, diseminadas por cuatro
localidades distintas, con unos quince Hermanos a su cargo. ¿Hermanos o solo
maestros? Porque, ¿quién sabe cómo habían andado las cosas en la red de
escuelas y maestros de Nyel? Este será el primer problema con el que Juan
Bautista tendrá que enfrentarse.
Hermano
Josean Villalabeitia
[1] En
1681 hubo un intento de fundación en Guisa, por cuenta y riesgo de Nyel, que
fracasó en pocos meses. Al año siguiente fue De La Salle quien recibió la
invitación, envió a Nyel y, en esta segunda ocasión, la escuela cristiana de
Guisa renació y se consolidó; duraría hasta la Revolución , más de un
siglo después.
[2] Blain
aporta su explicación: “Cuando Nyel salió de Ruan no había renunciado a
regresar algún día. Su idea era dejar que sus cenizas descansaran en ella. Para
poder hacer esto con seguridad de conciencia había pedido varias veces al Señor
De La Salle ,
aunque en vano, que se hiciera cargo de la dirección de las tres escuelas […]
Su edad y la imposibilidad de dotar a estas tres escuelas de maestros capaces
fueron los motivos en que apoyó su ruego, o más bien los pretextos con los que
disfrazaba su invencible deseo de regresar a Ruan”.
martes, 20 de octubre de 2015
Nyel, el instrumento de la Providencia
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (22)
En nuestra entrega anterior dejábamos en Ruan un mundillo caritativo en plena ebullición, con varios grupos de maestros de ambos sexos, formalmente separados pero con buenas relaciones entre sí, que intentaban prestar buenos servicios en las escuelas para pobres.
Nyel, que era
imaginativo, emprendedor, de relación fácil y tenía amplia experiencia en el
campo de las escuelas[1],
y De La Salle ,
honrado y coherente por demás, con exigentes inquietudes espirituales y
aprendiz perspicaz a partir de las dificultades con que se estaba topando en el
papeleo oficial para el reconocimiento de las Hermanas de Roland, formaron un
tándem muy eficaz, de manera que enseguida se dieron cuenta de que el mejor
camino para llevar adelante la fundación era el de las escuelas de caridad.
Concretaron, con ayuda de los consejos de algunos conocidos del canónigo, las
parroquias a cuyas puertas era más conveniente llamar[2],
arreglaron distintas cuestiones financieras que iban surgiendo y en menos de un
año habían puesto en marcha tres escuelas de caridad en otras tantas parroquias
de Reims.
En nuestra entrega anterior dejábamos en Ruan un mundillo caritativo en plena ebullición, con varios grupos de maestros de ambos sexos, formalmente separados pero con buenas relaciones entre sí, que intentaban prestar buenos servicios en las escuelas para pobres.
Una
de las expectativas que surgió en los grupos fue la de ampliar el horizonte de
sus comunidades y escuelas, saltando fuera de la villa que los vio nacer. A
este respecto, los maestros de Nyel habían fundado ya en Darnétal, a las
afueras de Ruan, y las maestras de Barré estaban colaborando en Reims, con
Nicolás Roland, en la puesta en marcha de la comunidad de las Hermanas del Niño
Jesús. Y aquí es donde la
Providencia comienza a enlazar a Adrián Nyel con De La Salle , para hacer llegar a
este último el inmenso caudal de experiencia e inquietudes que atesoraba el
buen maestro normando, tras más de dos decenios sirviendo a las escuelas para
pobres de Ruan y a la comunidad de maestros que las atendían.
Porque
sucedió que una dama rica, Jeanne Dubois, originaria de Reims, pariente lejana
de Roland y de De La Salle ,
aunque casada con un próspero comerciante ruanés, impulsada por un repentino y
ferviente deseo de conversión, se sintió movida a fundar algunas escuelas para
gente pobre. Esta señora había ya trabado relación con las Hermanas de Barré, a
las que había financiado una escuela en Darnétal, y deseaba hacer lo mismo con
una escuela para niños. Admiradora de la obra de Nyel, por un lado, y deseosa
de fundar en su ciudad natal, Reims, proyecto del que parece que algo había ya
comentado con Nicolás Roland hacia 1674, aprovechando la presencia de este en
Ruan para predicar alguna misión popular, se decidió por fin a hacer realidad
su deseo. Contactó para ello con Adrián Nyel, le proveyó de sendas cartas, una
para sus amigas, las Hermanas del Niño Jesús, y otra para el canónigo De La Salle , que se ocupaba de
algunos asuntos del recientemente fallecido Roland relacionados con las
Hermanas, y lo envió a Reims a ver cómo podía maniobrar en favor de la
fundación de una escuela para niños pobres; en principio, ella misma se
ocuparía de la financiación. Y a Reims se fue Adrián Nyel, en marzo de 1679,
para promover la fundación de la escuela que su protectora ruanesa financiaría.
Como el mismo De
La Salle
comentaría más tarde en un escrito personal, su primer encuentro con Nyel
constituyó el definitivo golpe de gracia de la Providencia para que
el canónigo remense se introdujera definitivamente en el mundo de las escuelas:
“Fueron esas dos circunstancias, a saber, el encuentro con el Señor Nyel y la
propuesta que me hizo esta señora [Dubois], por las que comencé a cuidar de las
escuelas de niños. Antes, yo no había, en absoluto, pensado en ello; si bien,
no es que nadie me hubiera propuesto el proyecto”. Porque el contacto con
Roland y su círculo apostólico le había abierto un horizonte novedoso: el de
las escuelas para pobres; pero no es menos cierto que hasta la llegada de Nyel
tal proyecto no había terminado de cuajar en el interior de De La Salle : “Algunos amigos del Señor
Roland habían intentado sugerírmelo, pero la idea no arraigó en mi espíritu y
jamás hubiera pensado en realizarla”.
Se puede pensar,
con toda legitimidad, que gran parte de las decisiones sobre escuelas y
maestros que adoptó De La Salle
durante aquellos dos o tres primeros años le fueron directa o indirectamente
sugeridas por Nyel. En esta etapa inicial, nuestro canónigo se limitaría a su
papel de protector de las escuelas para pobres, favoreciendo contactos y
velando por la economía y la moral, mientras Nyel se encargaba de echar
materialmente a andar las escuelas, tratando, probablemente, de repetir en
Reims su modelo de comunidad de maestros de Ruan, que tan buenos servicios
estaba allí prestando. En Reims no tenían como marco el Hospicio General pero,
de momento, buscando alguna vivienda amplia se podían intentar algunas
actuaciones. En consecuencia, se alquilará una casa, se agrupará en ella a los
maestros, se asegurará por distintos medios su manutención, se estructurará un
poco su vida profesional y de oración, se garantizará su seriedad profesional y
el proyecto de escuelas para pobres irá haciendo camino.
De esta manera,
además de traspasar al fundador de los lasalianos una parte de su enorme caudal
de sabiduría y experiencia como organizador de escuelas y formador de maestros,
es probable que Nyel actuase también frente a él como conciencia crítica, como
una especie de agente de provocación, de invitación a la ambición apostólica, a
hacer con y por los maestros algo más de lo que en un principio se había
imaginado. Porque si alguien pretendió desviar a De La Salle de su plan inicial en
relación con aquellos primeros maestros, el que mejor podía conseguirlo era,
sin duda, Adrián Nyel: “Yo pensaba —confiesa De La Salle — que la dirección de las escuelas y de los
maestros, que yo iba tomando, sería tan solo una dirección exterior, que no me
comprometería con ellos más que a atender a su sustento y a cuidar de que
desempeñasen su empleo con piedad y aplicación”. Pero, ya se sabe, a la postre
la cosa no resultó tan sencilla...
Hermano
Josean Villalabeitia
[1] Según
Blain, Nyel “había recibido de la naturaleza los talentos adecuados para este
tipo de gestiones. Tenía un carácter vivo y emprendedor; siempre estaba
dispuesto a ser el primero en romper el hielo y a intentar una nueva empresa”.
[2] Siempre
según Blain, pensaron, de entrada, “en los cuatro párrocos más reputados” y
fueron descartando, por diversas razones, a los menos apropiados, hasta quedarse
con el de san Mauricio, el Padre Dorigny, que fue el máximo responsable de la
primera escuela lasaliana. Luego vinieron las otras dos escuelas, la tercera de
ellas, precisamente, en una de las parroquias en un principio rechazadas.
Resulta curioso contemplar las razones que se adujeron para excluir a algunos
párrocos, incluida la libertad con que las críticas se plasman en el texto.
jueves, 15 de octubre de 2015
Pakistán: La Salle en favor de la escolarización de las niñas
Aunque, sin duda, la humanidad lleva mucho camino avanzado en
su lucha contra la pobreza, todavía queda
mucho por hacer. En el campo de la educación femenina, por ejemplo, pues en
nuestros días más de sesenta millones de
niñas siguen desatendidas desde el punto de vista escolar
Muchos factores contribuyen a hacer difícil la educación
para las niñas: conflictos, guerra y desplazamientos; matrimonio precoz;
trabajo infantil; pobreza; factores religiosos y culturales. Pero existe una
evidencia: poder terminar la educación
primaria y secundaria es transformador. Ello ofrece a las niñas la
oportunidad de alfabetizarse; de mejorar su salud; de retrasar el matrimonio;
de demorar su primer embarazo; y de aumentar la posibilidad de encontrar un
empleo decente.
A lo largo de los años, garantizar que las niñas tengan un
lugar seguro para aprender, acceso al agua potable, acceso a los libros, y a
los servicios sanitarios decentes han sido algunos
de los proyectos más importantes para la Fundación Lasaliana. Esto ha dado
lugar a cambios positivos en la educación de las niñas en muchas comunidades,
particularmente en Pakistán.
La admisión de niñas
en las escuelas lasallistas (cuando está permitido) en Pakistán ha
aumentado, junto con el número de niñas
que se gradúan de la escuela secundaria. Esto se debe al duro trabajo y a
la dedicación de los Hermanos de La Salle y de los profesores que han colmado
con la alegría del aprendizaje a los estudiantes.
Así, por ejemplo, desde 2007 hemos estado desarrollando una pequeña escuela en una de nuestras
comunidades más pobres llamada Escuela
La Salle Gokkuwal, de las afueras de Faisalabad. Este año la escuela
tuvo sus primeras mujeres graduadas y que fueron aceptadas en la universidad.
Este es un logro
excepcional y que esperamos sea sólo el comienzo de un cambio mayor en su pequeña comunidad. Un cambio que considera la educación igual de importante
para las niñas como para los niños. Un cambio que ve el valor de los hijos
que completan no sólo la educación primaria, sino también la secundaria. Un
cambio que construye resiliencia.
Un cambio que
restaura la dignidad y la confianza. Un cambio que permite a los pobres romper el ciclo.
Más información en esta página web.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Adrián Nyel (1621-1687)
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (21)
‘Cómplice
del Dios sabio y suave’. Así calificaban recientemente los lasalianos
argentinos, en un bello y sugestivo folleto, a este humilde instrumento de la Providencia en la
puesta en marcha efectiva de la obra lasaliana. Muy humilde, en efecto, tanto
que casi nunca ha tenido derecho a un apartado propio en los libros que tratan
de estas cosas. Sin embargo, parece indiscutible que su influencia en Juan
Bautista De La Salle ,
que cuando se encontró con él no tenía ni idea de lo que era una escuela, tuvo
que ser determinante. Veámoslo.
Adrián
Nyel era originario de la diócesis de Laon, limítrofe con la de Reims por el
noroeste, aunque no conocemos con exactitud en qué lugar nació. Disponemos, con
todo, de algunos datos indirectos que llevan su nacimiento a 1621 y sitúan a
Nyel en su juventud y primera madurez residiendo en la propia ciudad de Laon,
de cuya catedral un tío suyo sería por aquel entonces canónigo. Tenía probablemente,
por tanto, contactos con la
Iglesia oficial y puede incluso que, por esa época, se
dedicase a asuntos relacionados con la justicia y las leyes.
Con
todo, en 1658 —y no es descartable que
para entonces llevase ya varios años allí—
lo encontramos en Ruan, dedicado de por vida —consta el documento que así lo
compromete— a velar por la buena marcha
de las escuelas para niños pobres y, en particular, a la formación y organización
de los maestros que las atienden. Estas escuelas pertenecen al llamado
‘Hospicio General’ de Ruan, a la sazón una institución de reciente creación,
dependiente de la municipalidad ruanesa, que se dedica a recoger a toda suerte
de personas de las que hoy llamaríamos ‘sin techo’: ancianos, locos, enfermos,
huérfanos, mendigos, discapacitados... Este Hospicio organizaba algunos
trabajos adaptados a la situación concreta de los adultos en él acogidos,
mientras que los niños tenían que acudir a la escuela del propio Hospicio.
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Vista de Laon, ciudad natal de Nyel |
Con
el tiempo, además de esta escuela, se fundaron algunas otras en distintos
lugares de la villa de Ruan, que, a pesar de no estar en el interior de su
reciento, dependían del Hospicio General y, por tanto, de las autoridades
municipales ruanesas. En 1670 las escuelas dependientes del Hospicio General de
Ruan eran cuatro, a cuyo cargo se contaban otros tantos maestros. En 1678 el
número de maestros se había duplicado y pronto hubo incluso alguno más que, sin
dar clase, apoyaba el funcionamiento de la comunidad y las escuelas realizando
algunos trabajos manuales, pero sin dar clase.
Además
de formarlos y responsabilizarse del buen desempeño de sus obligaciones
escolares, Nyel quiso agrupar a todos sus maestros en una especie de comunidad
que sobrevivió en el tiempo con cierta constancia, a pesar de que sus miembros
concretos probablemente fueran cambiando, ya que no tenían votos u otros
compromisos, por lo que solo les ligaba a la comunidad su empleo en las
escuelas.
Este
grupo de maestros populares de Ruan presentaba varias peculiaridades. La
primera de ellas es que todos los maestros, incluido su líder, eran célibes y
laicos, es decir que, a pesar de no estar casados, no habían optado por la
ordenación sacerdotal, como solía ser lo más frecuente; a fin de cuentas, ya
que uno no podía casarse, estaba debidamente formado y trabajaba en asuntos
íntimamente relacionados con la
Iglesia , como era la escuela en aquella época, qué más normal
que acceder al estado sacerdotal y aprovechar sus ventajas...
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Asilo General de Ruan |
Otra
característica llamativa de estos maestros es que se llamaban entre sí
‘Hermanos’ y hasta habían constituido una cierta estructura organizativa: su
líder era Adrián Nyel, que presidía las oraciones, se encargaba de la formación
profesional de sus compañeros y garantizaba el buen funcionamiento de las
escuelas. Curiosamente los maestros rezaban sus oraciones en francés e
invitaban a ellas, al menos por la tarde, a todos los internos del
Hospicio —y pueblo en general— que estuviesen interesados en participar en
ellas. Podría interpretarse que, al no ser sacerdotes, el latín no tenía para
ellos tanto interés...
Se
vivía por aquel entonces en Ruan una ardorosa efervescencia escolar, que
también había reunido en comunidad a un grupo de maestras, dirigidas por el Padre
Nicolás Barré, que animaban varias escuelas para niñas. Todo parece indicar que
el grupo masculino de Nyel tenía relaciones cordiales con esta comunidad
femenina de Barré, a nivel espiritual, organizativo e incluso, financiero,
puesto que a unos y otros les venían bien las donaciones de las personas devotas
y pudientes, que en Ruan constituirían un grupo bastante acotado.
Hermano
Josean Villalabeitia
sábado, 19 de septiembre de 2015
España, Portugal... ¡ARLEP!
He aquí el lema del curso 2015-2016 para todos los lasalianos de la Arlep, es decir, de La Salle en España y Portugal.
En juego, el valor de la justicia, que tanto está dando que hablar en nuestros días, tal vez para nada... Bueno, pues los lasalianos españoles y portugueses quieren comprometerse en serio y empujarla por todas partes para que avance.
El lema, además de sus carteles, que se verán por todas partes, ha nacido acompañado por un breve mensaje del Hermano Visitador de la Arlep, Jesús Miguel Zamora, que podéis ver y oír pinchando A Q U Í .
Interesante también la canción que interpreta un grupo ligado a La Salle-Paterna. Un clip animado y pegadizo que podéis ver pinchando A Q U Í .
sábado, 12 de septiembre de 2015
La Salle con los misioneros
Este próximo lunes, 14 de septiembre, comienza un nuevo curso de la Escuela de Formación Misionera, de Madrid, en cuyo nacimiento y animación los Hermanos de La Salle tenemos alguna responsabilidad. Conozcamos un poco esta interesante experiencia que, precisamente, este año está celebrando sus bodas de plata.
La Escuela de Formación Misionera, de Madrid, está
celebrando sus bodas de plata. En estos 25 años, más de un millar de misioneros
han pasado por sus aulas para prepararse a la misión lejos de su tierra.
Este centro para misioneros surgió en 1990, cuando quienes se sentían llamados a la misión ad gentes no eran ya solo los miembros
de instituciones misioneras y religiosos en general, sino también multitud de
personas de toda clase y condición, con profundas convicciones cristianas y
ansias de compromiso. Tal vez por ello, en la prehistoria de la Escuela
hallamos unos cursos de Misionología que ofrecían los Hermanos de La Salle en su
Instituto San Pío X, allá por los años ochenta.
Por aquellas mismas fechas, la Conferencia Episcopal Española
(CEE) solicitó a la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) la creación de
una escuela de formación para misioneros. Como el por aquel entonces encargado
de CONFER-Misiones, el Hermano Pedro Arrambide, era también el principal responsable
de la Misionología en el San Pío X, la forma más sencilla de cumplir el encargo
de los obispos pareció reestructurar y ampliar aquel curso de Misionología. Y a
esa tarea se puso de inmediato con entusiasmo el Hermano Pedro.
En la labor contó con varios apoyos importantes, ya que a la
idea del centro de formación para misioneros se sumaron enseguida varias
instituciones: desde las Obras Misionales Pontificias (OMP) hasta el Servicio
Conjunto de Animación Misionera (SCAM), pasando por el Instituto Español de
Misiones Extranjeras (IEME), la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana
(OCSHA), los Cristianos con el Sur (OCASHA) y la Coordinadora de Asociaciones
de Laicos Misioneros (CALM), que terminaron fundando la Escuela de Formación
Misionera y son, con los Hermanos de La Salle, sus actuales patrocinadores.
Además del impulsor de la Escuela, el ya mencionado Hermano
Pedro Arrambide, otros Hermanos directamente implicados en su animación han
sido José Manuel Ruiz, Vicente Clemente y, ahora mismo, Felipe García; todos
ellos ocupaban, al mismo tiempo, puesto de responsabilidad en la animación de PROYDE. Varios lasalianos se han contado
también, en distintos momentos, entre los alumnos de la Escuela.
La Escuela de Formación Misionera organiza cada año en el
Centro La Salle-ARLEP, de Madrid, un curso intensivo para personas a punto de
incorporarse a la misión en países pobres. Su actividad se desarrolla durante
los tres meses de otoño. En su programa de estudios, la realidad del mundo
actual, el hecho religioso y diversos contenidos relacionados con la
evangelización. El plan también incluye algunas visitas de interés, así como
jornadas de convivencia entre los alumnos y liturgias compartidas.
Aquellos nutridos grupos iniciales de futuros misioneros han
ido dando paso en la Escuela a listas más reducidas, de laicos y religiosas
sobre todo, jóvenes de todas las edades, no todos españoles, incluido algún
misionero con largos años de brega a sus espaldas que ve en la Escuela una
oportunidad ideal para reciclarse.
La celebración es, sin duda, una espléndida noticia, no solo
para los amigos de La Salle, sino también para toda la Iglesia española, que
reafirma la vitalidad de la vocación misionera entre sus fieles.
Página web de la Escuela de Formación Misionera de Madrid: http://www.escuelaformacionmisionera.org/index.html
sábado, 5 de septiembre de 2015
Contagiando fe y alegría
Hermanas Guadalupanas de La Salle
en Madagascar
Mamoeramanjaka es un poblado pequeño que se encuentra en la meseta
central de la gran isla de Madagascar, no lejos de la capital, Antananarivo, si
medimos la distancia en kilómetros; algo más lejos si tratamos de precisar el
tiempo que nos puede costar llegar hasta allá.
Las Hermanas Guadalupanas de La Salle malgaches desarrollan en
Mamoeramanjaka una bonita misión que pretende abarcar un poco todas las facetas
de la evangelización del mundo rural malgache, aunque centradas sobre todo en
lo más esencial del carisma lasaliano: la evangelización de los niños y jóvenes
a través de la escuela, la catequesis y la pastoral en general, en un ambiente de pobreza intensa.
En íntima comunión vital con sus vecinos, a quienes
pretender contagiar su profunda fe encarnada y en acción,
la característica principal
de la presencia de las Hermanas en Mamoeramanjaka quizás sea la manera sencilla
y profundamente gozosa de compartir la pobreza con sus vecinos. Una pobreza
sencilla y alegre que, entre otras cosas, se despliega con enorme generosidad
cuando de acoger a un visitante se trata, como he tenido el gusto de comprobar
personalmente. ¡Gracias, queridas Hermanas!
En relación con lo que el excelente vídeo que proponemos
presenta, debemos decir que, viendo que la casita que acogía a la comunidad
amenazaba ruina, las Hermanas Guadalupanas de La Salle de Mamoramanjaka están
construyendo una nueva casa comunitaria, muy sencilla, a las afueras del
pueblo. Estará disponible en poco tiempo.
De cara al futuro, las Hermanas
mueven los hilos para encontrar financiación suficiente para construir y animar
un liceo especializado en formación agrícola, con el que tratar de evitar el
éxodo de los jóvenes a la ciudad, huyendo de un trabajo agropecuario que en la
actualidad ofrece horizontes muy limitados. Actualizando las técnicas de
cultivo, tecnificando el trabajo y mejorando variedades vegetales y animales
tal vez las cosas se vean de manera más optimista de cara al porvenir. Eso es,
al menos, lo que piensan las Hermanas.
Un espléndido vídeo, de casi 28 minutos de duración,
que
podéis ver A Q U Í .
martes, 11 de agosto de 2015
Nicolás Roland: últimos detalles lasalianos
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (20)
Un par de obras
solamente nos quedan de la producción escrita del beato Nicolás Roland: una conferencia, de las muchas que tuvo que
impartir como canónigo teologal de Reims que fue, y un librito dirigido a las religiosas que él fundara, titulado
"Pequeño tratado de las virtudes que son necesarias a las Hermanas del
Niño Jesús".
Sin embargo, su obra más interesante quizás sea un libro póstumo, titulado "Avisos
dados por el difunto Nicolás Roland, teologal de Reims, para el comportamiento
de las personas que siguen una regla", comúnmente conocida como los "Avisos".
Esta obra fue
publicada en 1686, es decir, ocho años después de la muerte de Roland. Al
parecer, sus hijas espirituales conservaban apuntes de sus conferencias y
recordaban, por haberlas copiado o, incluso, de memoria, numerosas
máximas salidas de la boca de su fundador. Alguien tuvo la feliz idea de
recogerlo todo en un solo folleto y luego darlo a la imprenta.
Lo curioso es que, si hacemos caso a lo que sugiere el
Hermano León María Aroz[1],
hay ciertos indicios que parecen apuntar a que el encargado de llevar a cabo
esa labor de recopilación de materiales y preparación de la publicación fue,
precisamente, Juan Bautista De La Salle. Nada extraño, por otra parte, si
tenemos en cuenta los vínculos de amistad, confianza e intimidad espiritual que
unieron a ambas figuras cuando el canónigo teologal aún vivía, y la exquisita preparación teológica del amigo de Roland. Quién sabe...
Digamos, para concluir, que las Hermanas del Niño Jesús
consideran a san Juan Bautista De La Salle como su cofundador. De hecho, en la capilla de su Casa Madre, en la calle Barbâtre,
de Reims, conservan una bella estatua de De La Salle, mientras que en el Archivo de la Congregación de las Hermanas se pueden admirar numerosos
recuerdos del también fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
sábado, 1 de agosto de 2015
Nicolás Roland versus De La Salle
Precursores de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (19)
Su afán por dirigirse a las niñas de manera
sencilla, empleando términos y expresiones que ellas puedan captar con
facilidad, poniéndose a su nivel expresivo, son preocupaciones que nos
recuerdan a algunos textos que más tarde escribirá De La Salle. He aquí un texto
de Roland que trata de estas cuestiones: “Hay que anunciar a estas jóvenes las
verdades del Evangelio no con palabras estudiadas […] sino de una manera tan
sencilla que todas las palabras que les digamos sean claras y fáciles de
comprender”.
Por lo que respecta a De La Salle , sus biógrafos apuntan
que fue “al lado de Roland donde adquirió todo el celo que manifestó para
contribuir a la educación de la juventud”. Los historiadores añaden, además,
que fue a través de Roland, o gracias a él, como De La Salle conoció el movimiento
escolar y sus principales realizaciones en París, Lyon y Ruan. Por otra parte,
sus cinco años de intensa relación espiritual seguro que hicieron que algunos
de los planteamientos de Roland tomasen cuerpo en su joven dirigido y diesen
fruto abundante en él. El hecho de que, en vísperas de fallecer, Nicolás Roland
encagara a su dirigido espiritual De La Salle de concluir las gestiones para el
reconocimiento oficial de las Hermanas del Niño Jesús no puede significar otra
cosa que entre ambos se había establecido una relación de estima y confianza.
Es siempre complicado rastrear los
vericuetos que sigue la
Providencia para encaminar a sus elegidos por sus misteriosos
senderos, pero en el caso de De La
Salle no hay duda de que estas gestiones para el
reconocimiento oficial de las Hermanas fundadas por Roland prepararon al
canónigo De La Salle
para dar una respuesta apropiada a las invitaciones relacionadas con las
escuelas gratuitas que le traía Adrián Nyel desde Ruan. Su rápida opción por
dirigirse a los párrocos y dedicarse a las escuelas de caridad tendría mucho
que ver, precisamente, con las dificultades encontradas en las altas instancias
diocesanas para reconocer a las Hermanas. Llegando a acuerdos con los párrocos
y evitando estructurar demasiado una nueva institución de maestros esperaba
sortear muchas de estas dificultades.
La invitación a recordar a menudo la
presencia de Dios, los sostenes de la comunidad, tocar o mover los corazones,
procurar la gloria de Dios, ardiente celo apostólico… son expresiones que
coinciden de manera idéntica en Roland y en De La Salle. Ambos manejan
con mucha soltura la palabra de Dios, y a ambos les gusta de manera particular
citar a san Pablo.
La opción de Roland por la gratuidad —“me dedicaré a formar a maestras de escuela
que enseñen gratuitamente”—, por los más pobres, son decisiones que le acercan
mucho a De La Salle ,
incluso en el tenor literal de algunos de sus escritos: “Tanto entre las
huérfanas como entre las escolares, preferid siempre las más deformes, las que
tengan discapacidades, las ingratas y las menos agradables para hacerles
partícipes de vuestras caricias y servicios”.

Hay, con todo, una
diferencia importante entre la primitiva concepción lasaliana del catecismo y
de las escuelas cristianas y la que sobre estos asuntos sostenía Roland.
Porque, en efecto, este, en uno de sus escritos, afirmará —dirigiéndose a sus Hermanas— que “por encima de cualquier otra cosa no
olvidéis dedicaros todos los días a la instrucción cristiana, ya que únicamente
para ello he instituido las clases y he introducido en ellas las lecciones de
escritura y cálculo; porque si el catecismo se pudiera llevar a cabo sin la
organización escolar, lo habría hecho”. De La Salle era de una opinión muy diferente; para él
el lugar ideal del catecismo era la escuela, perfectamente imbricado con el
resto de las actividades escolares, y hasta injertado en ellas, contando con la
figura clave de un maestro cristiano ejemplar al frente de todo. Así se lo
indica al Hermano Gabriel Drolin que, en Roma, había comenzado a impartir el
catecismo en un templo parroquial: “No me gusta que nuestros Hermanos den el
catecismo en la iglesia; con todo, si estuviere prohibido darlo en la escuela,
es preferible que lo hagan en la iglesia a no hacerlo”.
Nicolás Roland no fue una figura destacada
de aquel movimiento de reforma de la
Iglesia , que bullía por todos los rincones de aquella Francia
del siglo XVII. Los expertos afirman que su pensamiento apenas ofrece nada de
verdaderamente original, mientras que sus inquietudes apostólicas son las de
tantos otros cristianos coherentes y generosas de la época. Pero a través de su
persona, sin duda, muchas de aquellas inquietudes terminaron pasando al joven
De La Salle y
se desarrollaron en él con una fecundidad que, probablemente, ni Roland ni
siquiera el propio De La Salle —así lo confiesa al final de su vida— hubieran imaginado jamás. En palabras de
Blain, fue “bajo la dirección de este excelente guía como el Señor De La Salle le tomó el gusto a la
instrucción de la juventud. Fue en el celo de este veterano canónigo donde el
joven bebió los primeros ardores del suyo por las escuelas cristianas y
gratuitas”.
Hermano
Josean Villalabeitia
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